La mentira en el discurso político oficial

Ríos de tinta han sido vertidos sobre publicaciones de diversa índole, acerca de la inutilidad de la mentira como recurso discursivo. Como parte integral del discurso, ésta es utilizada de manera profusa, en vano intento por vencer la contundente realidad derivada de los hechos.

 

. Como parte integral del discurso, ésta es utilizada de manera profusa, en vano intento por vencer la contundente realidad derivada de los hechos.
@johanperozo

La cotidianidad del discurrir de la actividad humana, sea en el plano académico, profesional o en la relación diaria de los seres humanos, tiene el discurso como base de todas sus actuaciones. La racionalidad de la facultad discursiva, permite expresar el pensamiento y las ideas, mediante la estructuración de mensajes. Es por ello que el discurso, como evento comunicacional, constituye la herramienta más efectiva para establecer relación de conocimiento con un público determinado. El discurso se nutre del hecho lingüístico, antropológico, psicológico, filosófico, histórico y otras formas de comunicación. Es además, acto eficiente en la persuasión de las personas o del público del cual se trate en un momento dado.

Varios ejemplos ilustran el uso de la mentira en el discurso, como intento de persuasión política. Recientemente y luego de sostener una posición firme, se pone al descubierto la gran mentira de Lance Armstrong. El ciclista profesional norteamericano, reconoció haber mentido durante largo tiempo. Armstrong, laureado en diversas competencias de categoría mundial, incluyendo los Juegos Olímpicos, sostuvo reiteradamente su solvencia moral ante la acusación del uso de esteroides. Tras un largo debate en el contexto de la opinión pública mundial, ante la afamada presentadora de televisión Oprah Winfrey, Armstrong reconoció haber mentido en la acusación de dopaje de la cual fue objeto. He aquí un caso, donde la credibilidad y admiración por una figura mundial del deporte, sufre un aparatoso revés, gracias a la mentira discursiva sostenida en el tiempo.

En el contexto venezolano, el proceso político que hoy signa la vida del país, tiene su origen en la mentira. Así lo han afirmado distintos voceros de la vida pública nacional, como consecuencia de los dislates protagonizados por los más importantes capitostes del régimen. Un ejemplo claro de la impudicia de quienes detentan el poder en Venezuela, es la denuncia sobre el tema de la vivienda formulada recientemente por Mercedes De Freitas, Presidenta de la ONG Transparencia Venezuela. De Freitas demuestra, con las cifras en la mano, como el régimen, utilizando la mentira como herramienta discursiva, engaña al país haciendo ver que ha solucionado buena parte del déficit de vivienda. En su denuncia revela, como la ingente cantidad de dinero público, supuestamente utilizado para atender el tema, sólo ha servido para generar la inmensa corrupción de quienes han sido los verdaderos beneficiarios de esta política, que no son precisamente los humildes venezolanos engañados una vez más con falsas promesas.

Desde su asunción al poder el año 1999, discurso en el Ateneo de Caracas y juramento ante la Constitución, el Parlamento Nacional y Presidente saliente mediante, Hugo Chávez ha venido mintiéndole al país de manera reiterada. La promoción de un nuevo texto constitucional y su permanente y reiterada violación, han significado el mayor acicate de la mentira que es el régimen que maneja. Mienten Chávez y sus conmilitones, cuando enarbolan el discurso de reivindicación de los pobres y hoy Venezuela se encuentra sumida en los mayores índices de pobreza y miseria de la historia. Miente Chávez y quienes manejan los poderes públicos, cuando quienes lo integran han permitido su conversión en herramienta útil para el proyecto político más aberrante y personalista, del que se tenga conocimiento en la historia política contemporánea del país.

Miente de manera crasa y contundente Hugo Chávez, cuando es capaz de construir un melodrama como el que hoy vive el país, en torno a la aparente gran mentira que ha significado el manejo del tema de su salud. De ser cierta la supuesta tragedia, puesto que al día de hoy nada se sabe a ciencia cierta, entonces habrá mentido al país y principalmente a quienes le siguen políticamente, puesto que no estaba en condiciones de ser candidato y lo fue. La gran mentira institucional, que sus conmilitones han organizado y tejido en torno a los últimos eventos vinculados con el manejo de los asuntos del estado, pone en claro la decisión que todos tienen de intentar sostenerse en el poder con base a la mentira. Miente el régimen y todos sus integrantes, cuando han jurado defender la Patria y claramente se ve, con el mayor de los descaros, como los intereses del país no sólo son manejados allende la frontera, sino además, sus bienes repartidos a gobiernos de otros países, en detrimento de la solución a los ingentes problemas que afectan a los venezolanos.

La mentira como signo del régimen capitaneado por Chávez, ha sido por demás elocuente. Ello se expresa de manera amplia y clara, en el contenido del discurso político oficial. Se miente sin ningún asomo de respeto por la inteligencia de los venezolanos, se miente en aras de aferrarse al poder a cualquier precio. Se miente incluso, para intentar prolongar indebidamente, algo sin base de sustentación posible en la fuerza que otorga la legitimidad. Sólo la complicidad interna y externa, en torno al despreciable saqueo del erario público, sirven de muro de contención a la verdad que, una vez surja de manera imponente y como corresponde, será capaz de poner al descubierto la ignominia de la mentira sobre la cual se sustenta este régimen falaz… amanecerá y veremos.

UNETE



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