“La salud está en cuidados intensivos”: Jorge Ballesteros

 

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Jorge Ballesteros Bernier

(Senador de la República)

Por considerarlo de interés sectorial se publica la entrevista realizada al Senador Jorge Ballesteros Bernier en publicada en "la Ola Política, en la cresta de la opinión" donde expresa sus consideraciones sobre la salud actual en Colombia,

“Lo más grave del Sistema de Salud es la corrupción”

El Presidente de la Comisión Séptima del Senado Jorge Ballesteros Bernier es un médico de la Universidad Industrial de Santander (UIS), con especialización en ginecobstetricia de la Universidad de Antioquia y maestría en administración en Salud de la Universidad Javeriana. Con el tema de la salud le ‘picó’ la política, siendo testigo de excepción de muchos casos de injusticias en la prestación  de dichos servicios, que lo llevaron a estudiar el tema y a convertirlo en  protagonista de las reformas que se vienen llevando a cabo en el Congreso sobre el actual sistema de salud.

Fue alcalde de Riohacha y gobernador de la Guajira. Se inició en la política primero como representante a la Cámara y luego como senador, donde lleva dos periodos en representación del Partido de la U.

Con el apoyo del gobierno y de sus colegas pretende hacer aprobar iniciativas que saquen de la crisis el actual sistema de salud, toda vez que es autor de uno de los proyectos que permiten reformar la actual legislación en esa materia.      

OP: ¿Qué balance hace del trabajo del Congreso sobre el Sistema de Salud en Colombia?JB: El Congreso y particularmente las comisiones hemos venido legislando alrededor de la búsqueda de soluciones a la crisis que tiene el sistema de seguridad social en salud. De allí que se hayan aprobado leyes como las que modifican el Sistema, o sea la  1122 del 2007 y la 1438  del 2011. Hay dificultades para la puesta en marcha de estas leyes, porque los gobiernos de turno no han reglamentado los decretos de esa misma norma, y ello ha generado un gran vacío en la implementación de las leyes y, consecuentemente, ha contribuido a una crisis que cada día se está profundizando mucho más. 

OP: ¿El sistema en Colombia está a punto de reventar?JB: Sí, el Sistema de Salud viene en cuidados intensivos desde hace mucho rato. Recuerde que el gobierno de Uribe tuvo que decretar la emergencia social  por la gravedad de este sector, pero esto ha sido repetitivo y reiterativo. Hay pronunciamientos de las altas cortes: está la sentencia 760 de la Corte Constitucional, y además la  Procuraduría, la Contraloría y la Defensoría del Pueblo han señalado que hay que generar una reforma estructural de la salud, pero desafortunadamente han encontrado una serie de tropiezos en los actores del sector, que no han permitido que el sector funcione como en principio se planteó en la ley 100.

OP: ¿Cuáles son los enemigos que no quieren que se lleve a cabo esa reforma?JB: El gran enemigo es el mismo diseño del sistema de seguridad social. Hay grandes debilidades: por ejemplo, la falta de un sistema de información integral. Ello ha generado una dispersión e inconsistencias entre los niveles territorial y nacional, dando lugar a situaciones de corrupción. Está además el tema de las EPS, cuyo papel no ha sido eficiente ni transparente. Sabemos el caso de Saludcoop, donde se utilizaron recursos de la salud para gastarlos en actividades que nada tenían que ver con el sector. Otro aspecto es el modelo de atención, que ha prestado mayor importancia a lo curativo que a lo preventivo. Por ello nosotros en el Congreso hemos insistido en que hay que trabajar sobre una estrategia que llamamos de  atención primaria de salud, que tenga mucho más que ver con prevención  de la enfermedad y promoción  de la salud: la medicina preventiva. Hay otras situaciones, como la falta de autonomía de los médicos o la falta de un manual tarifario, de manera que los mecanismos de contratación están sujetos a esa distorsión, que se genera en los procesos de contratación, donde vuelve y juega el abuso de posición dominante de las EPS. También para algunos actores del sector hay una insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) porque muchos no cubren todos los riesgos ni las enfermedades que se tendrían que cubrir con la prima. Entonces, el sistema tiene una serie de aristas que generan dificultades. Pero déjeme decirle lo más grave: la corrupción.  Este fenómeno, tanto a nivel nacional como local ha tenido en cuidados intensivos al sector. Por eso, cualquier cambio al sistema debe mirar la posibilidad de reformar el tema de la descentralización.

OP: Desde el punto de vista legislativo, ¿se logra esa reforma?JB: Con el gobierno estamos trabajando una hoja de ruta del Sistema de Seguridad Social en Salud que tiene elementos urgentes. En diciembre aprobamos en el Congreso un proyecto de ley que ya  fue sancionado. Se  denomina la Ley de Cuentas maestras, donde se  van a generar recursos importantes,  cerca de 2 billones y medio de pesos, para tratar de sanear la iliquidez en que se encuentra la mayor parte de los hospitales, sobre todo de la red pública, y también de algunos prestadores privados. Es una medida importante, y además urgente. Además están radicadas en el Congreso algunas iniciativas,  una de ellas la ley estatutaria, que estudia la Comisión primera  del Senado. Son tres iniciativas acumuladas que tienen que ver con reglamentar de una vez por todas lo que ha venido manifestando la Corte: que la Salud es un derecho fundamental autónomo, y como tal hay que garantizarlo y respetarlo. Ese derecho también hay que materializarlo, y es una obligación del Estado hacerlo. Pero por supuesto, lo más importante es que se preste la atención oportunamente y con calidad.

OP: ¿Con esa iniciativa, se lograrán solucionar las grandes falencias del sector salud?JB: Adicional a lo anterior, hay dos iniciativas de carácter ordinario radicadas en la Comisión Séptima del Senado y soy coautor de ambas. Una tiene que ver  con redefinir el papel de las EPS desde el punto de vista del manejo de los recursos del sector, que debe darse desde el propio Estado, y que las EPS sólo actúen como administradoras del sistema, pero que de ninguna manera se conviertan en recaudadoras y pagadoras, porque  eso ha contribuido en buena parte a los niveles de corrupción. La otra propuesta es exigir  del gobierno un manual tarifario, y evaluar hasta dónde ha solucionado lo que se llama la integración vertical en salud. Es que estamos viendo casos donde las EPS se han convertido en unos holdings de negocios, a la vez que recaudan y administran los recursos: compran IPS o instituciones prestadoras, y dedican los recursos a otras actividades, como compra de equipos de fútbol, colegios y hasta hacen inversiones en el extranjero. Esta integración vertical tampoco ha beneficiado el modelo. El gobierno está mirando el tema de la descentralización, porque se  evidenció  que los recursos de la salud fueron capturados  por sectores insurgentes, que se tomaron las gerencias de los hospitales. Y desde algunas alcaldías también hubo malos manejos de dichos recursos.

OP: ¿Con esa radiografía se puede decir que la empresa privada, sectores ilegales y hasta funcionarios  ‘infectaron’ la salud en Colombia?JB: No podríamos meter en una bolsa a todos. Lo que puedo decir es  que la regulación por parte del Estado no funcionó. La Superintendencia Nacional de Salud fue incompetente para cumplir el papel de inspección, vigilancia y control de todos sus regulados. De manera que podemos aplicar una frase para el caso: lo regulado desbordó la capacidad del regulador de la Supersalud. Es urgente el rediseño de la superintendencia  para que dicho organismo tenga presencia regional, se desconcentre del nivel central y pueda cumplir ese papel de inspección y vigilancia.

OP: ¿Está deshumanizada la atención de la salud en Colombia?JB: Todas estas circunstancias han contribuido a que la salud se haya convertido en una actividad de negocios, donde se privilegia la rentabilidad frente a la calidad y la humanización en la prestación del servicio. El hecho de que un médico se le diga “usted me va a trabajar pero tiene que atenderme 4 o 5 consultas en una hora”, atropella la autonomía médica. Así las cosas, termina prestándose una salud de mala calidad, donde se pasa por encima de esa relación médico-paciente, que es vital. Hay que cumplir unos tiempos exigidos por quien contrata médicos. Allí comienza un escenario perverso en la deshumanización de la prestación del servicio.

OP: ¿Convirtieron  al médico en un robot del mercado de la salud en Colombia?JB: Así es. Por eso se hace necesario en esa ley estatutaria reafirmar la necesidad de la autonomía profesional del médico, para que actúe en sintonía con el juramento hipocrático: prestar una atención humanizada.

OP: ¿Qué puede esperar un colombiano común y corriente, que está pendiente de una radiografía o de un tratamiento para mejorar su salud? Y, ¿qué se puede esperar del Congreso?JB: No hay un Sistema de Seguridad Social perfecto en el mundo pero, por supuesto, hay que procurar que el nuestro sea lo mejor posible. Hay que implementar una buena parte de la legislación que hoy existe, reglamentarla, ponerla en práctica, con una Superintendencia de Salud fuerte, con dientes y mano dura, que ponga a los distintos actores en su puesto. Además, que se adicionen otras iniciativas, para que no haya abuso de posición dominante de quienes hacen parte de la seguridad social en salud. 

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