El ¿Fantasma? de la Crisis en México

Las nuevas generaciones en México sólo han escuchado hablar de "crisis".

 

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 Desde que terminó la llamada época del "Desarrollo Estabilizador" (1958-1970), en el año de 1970 con el también final de la presidencia del  Lic. Gustavo Díaz Ordáz (obviamente del PRI), en México nos hemos habituado a escuchar, mañana, tarde y noche, una maldita palabreja que ya tenemos bien registrada en lo más profundo de nuestros inconsciente y se llama "Crisis" y es que con el arribo del ex-presidente Lic. Luis Echeverría Álvarez (L.E.A.) de triste y nefasta memoria por múltiples motivos en los cuáles no me voy a meter por el momento porque no es el objetivo del presente artículo y porque francamente no estoy de humor como para ponerme a repasar con detalle episodios tan bajos de nuestra historia, no hemos sabido hablar y escribir más que de crisis económicas, financieras, bursátiles,  políticas, sociales, culturales, y hasta religiosas y morales. !Bah! Atrás quedaron esos "años dorados" en los cuáles se protegió la inversión de nuestros nacionales cerrando las fronteras a las exportaciones y en los cuáles las armadoras de automóviles que se negaron a instalar plantas en nuestro país y a utilizar un mínimo de insumos nacionales tuvieron que retirarse de México durante décadas, como la Mercedez Benz, Citroen, Pegeaut, Volvo y otras, también aquellos en los que los fabricantes de juguetes tuvieron un lucrativo y monolítico negocio que acaparaba todo el mercado nacional como en el caso de la desaparecida "Plasti-Marx", a la substitución de importaciones, también se le dijo adiós, en buena medida, al desmesurado, ya no gasto, sino despilfarro gubernamental y al crecimiento exponencial de nuestras burocracias, al déficit público que por todos los medios se ha tratado de reducir al mínimo y lo que sí hemos conservado, y al parecer nuestro actual presidente Lic. Enrique Peña Nieto (E.PN.), de extracción priísta, va a utilizar mucho para llevar a cabo sus políticas de gobierno, es  la "bendita" deuda externa y la dependencia de las exportaciones petroleras, en crudo naturalmente, nada que ya haya sido previamente procesado ni industrializado con altas tecnologías como turbosinas ecológicas o sutilezas por el estilo. !En fin! A esas "pequeñas cosillas" que pese a algunas devaluaciones, como la famosa de 1954, en la que el peso mexicano pasó de 8.68 pesos por dólar a 12.50, nos dieron una estabilidad de precios y con ello también, muy importante, estabilidad política y social. Por supuesto se dejó de repartir tierras porque ya las habían repartido y vuelto a repartir cuando menos unas tres o cuatro veces. Entramos a la vorágine de la llamada "docena trágica" con dos demagogos de corte distinto pero igualmente nefasto llamados Luís Echeverría Álvarez (L.E.A.) Y José López Portillo (J.LP. o Jolopo) y fue ahí cuando comenzamos a habituarnos a devaluaciones, estratosféricas inflaciones que llegaron a ser del 150% !Ah bárbaros! Casi nada, y lo que en lo personal menos les perdono de todo, que es una devaluación moral de la sociedad mexicana en la que los mexicanos dejamos de ser las personas honestas en las cuáles podíamos confiar y de hecho lo hacíamos. En mi casa siempre nos entregaron las botellas de leche en la puerta por la madrugada y jamás al recogerlas nos faltó siquiera un litro, igualmente la puerta permanecía emparejada durante todo el día y por la noche tan sólo la empujábamos, pero sin echarle llave ni seguros y jamás nos robaron o asaltaron, y estoy hablando de la Ciudad de México, en pleno centro, no de algún romántico pueblecito por ahí escondido.

¿Qué ha cambiado?

!Bueno! Ahora la viejecita del puesto de periódicos, en algún punto que conozco bien, es la que les echa aguas a sus nietos que se dedican al robo de auto partes y el peluquero de enfrente es el que guarda, debajo de sus sillones de espera, o en la cobacha de limpieza, o si hay clientes mirones, como este servidor, sentados en el sillón giratorio, pues tras la cortina del fondo de la cocina económica, donde la siempre sonriente señora Juanita, aguarda siempre dispuesta para recibir tales artículos. Ya ni qué decir de la amable y dulce y amable señora que solía saludarme en una cafetería que tuve hace pocos años, intentó, dentro del banco, robarme (afortunadamente sin éxito) un sobre con el dinero que yo llevaba para pagar mis teléfonos y tarjetas de crédito y otro día mientras hacía fila en el cajero automático me percaté de que el policía que hace las veces de guardián y "viene viene" a las afueras de la sucursal, eso sí, con ametralladora corta en mano, intentaba (también sin éxito pues se percató de que lo estaba yo viendo) abrir mi coche, pero más allá de tales "nimiedades"  como lo es el hecho de que nuestra sociedad esté corrompida hasta la médula, carezca de cualquier noción de moral y además esté profundamente desmoralizada, que no es lo mismo, aunque se parezca, el hecho es que ya no tenemos las fronteras cerradas al exterior, de hecho tenemos algo así como 54 tratados de libre comercio prácticamente con todo el mundo y hasta con el Planeta Venus, se tiene por objetivo obtener un déficit fiscal de cero, mantener la inflación bajo control, eliminar monoplolios (me gustaría mucho ver eso), tener un estado fuerte pero no obeso, procurar que los productos que se exporten al exterior lleven un valor agregado que implique inteligencia y tecnología (esto lo espero con más ansias todavía). ¿Y de la crisis económica? !Ah! Pues tenemos un crecimiento del Producto Interno Bruto (P.IB.) muy escasamente superior al 3% anual que comparado con el 6.3% que tuvo en promedio la era del "Desarrollo Estabilizador", y del 7% que hemos llegado a tener, pues se antoja poco, pero en fin, con todo y todo, hay un crecimiento, tan es así, que el día de ayer fui a Wallmart Buenavista y ya habiendo entrado al estacionamiento, hazaña que fue un verdadero triunfo, me tardé 40 minutos en encontrar un lugar donde pararme, pero al entrar ya a la tienda, me percaté de que las más de 30 cajas con que cuenta el establecimiento tenían unas enormes filas que llegaban hasta la pared trasera del estacionamiento, todos los carritos de compras estaban a rebozar y la gente en los pasillos , que a duras penas y cabía, hacía malabares y esfuerzos por meterles más y más artículos a los dos o tres carritos de compras que llevaban tras de sí, fue una gran pena que no llevara con migo mi cámara, la imagen era brutal, ningún extranjero que lea a sesudos analistas hablar de crisis económica en México podría creer eso, tampoco daría crédito a la charla que por accidente escuché en Gandhi, Miguel Ángel de Quevedo, entre una alta ejecutiva de Scottia Bank y su amiga narrando la manera en que ya muy cercanos al 25 de diciembre del 2012, el piso de hipotecas de su torre ejecutiva se vio rebasado con mucho ante la gran cantidad de personas que estaban firmando sus hipotecas de compra recargados hasta en los macetones del pasillo porque ya no había por parte alguna una silla donde sentarse o una mesita para apoyarse. Ante tales expresiones de este nuestro México actual, no puedo dejar de preguntarme si realmente hay una crisis, si hay "un fantasma" de la crisis, o de las crisis pasadas, si nos están tratando de vender una crisis que no existe en realidad, o si la crisis sólo existe para algunos y para otros no, pero aún en este último supuesto, la fiebre de compras que ayer observé, entre otros puntos, en el Mercado de Tacuba y en algunas jugueterías ubicadas en Calzada Legaria, ambos de esta ciudad capital, fue verdaderamente descomunal. Dejo el tema a su consideración, estimado lector, usted qué opina, así las cosas, cabe hablar de El ¿Fantasma? de la Crisis.

 

 

UNETE



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