Era una persona alegre, simpática, afectuosa y noble. De esas personas que escasean y que siempre nos gustaría tener cerca para disfrutar de su amistad y de su cordialidad, especialmente en los momentos de nostalgia y de soledad que todos, incluso lo poderosos, solemos tener en momentos críticos de la vida. A este tipo de personas de carácter abierto y campechano algunos las definen como ‘la alegría de la huerta’, calificativo muy apropiado para presentar al protagonista de la historia.




