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Todo es continuación


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02/01/2013


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Necesito pedirles excusas por mi ausencia por motivos de salud que hoy es perfecta por fe. En este tiempo estuve tan confundida como ustedes: trabajando, consumiendo un noticiero tras otro, alegando con mi hijo por su tarea, yendo al médico y saliendo llena de papelitos,  esperando el fin del mundo, luego negando que llegué a pensar que algo sucedería y semanalmente en el supermercado buscando mantequilla free.






Mientras combatimos contra el mundo y contra nosotros mismos, percibimos su encarnadura, yo siempre lo descubro franqueando el papel, transmutando en carne y hueso. Cada día, cuando este termina, comienza la incansable batalla de la luna amarillenta contra el cielo del atardecer, cargado de manchas y trazos oscuros, cada vez más negro. Como si abrirse paso entre las nubes fuera algo de vida o muerte, para algunos puede ser algo tan inapropiado y burdo como la Polonesa de Chopin, tanto como puede llegar a ser la vida de muchos, similar a un espectáculo circense. Después de conseguirlo empieza EL, implacable, el Sol fundiendo el asfalto, imponente, fuerte, con su luz sagrada y maravillosa dándonos con su presencia silenciosa esperanza, avivando nuestros fuegos sagrados, aun teniendo que penetrar la muralla invisible del viento en contra, así como los seres humanos diariamente tenemos que seguir aunque encontremos en el largo trecho murallas de egoísmo, de soledad, de envidia, de falsedad y un trato con confianza espontánea casi únicamente cuando hay alguna desgracia común, repito: común, porque si es solo tuya todo a tu alrededor desaparece. 

Al despertar cada día deberíamos inspirar el aire profundamente para que el aroma del ambiente se guarde y lo podamos rememorar cuando lo deseemos, porque todo se va desvaneciendo como el confuso resabio del sueño que al despertar se confunde con la realidad,  de los pinares que rodean el camino emanan olores que se entremezclan, a canela, a tierra mojada, a pasto, a libertad. Siempre todo es para nunca. 





Ahí está el 2013 atento a la bienvenida que le darás, expectante, curioso, inquieto, con el telón subido para aplaudirte o para llorar. Donde solo tú serás el protagonista, uno que haga las veces de héroe o de víctima.

El año 2012 no fue el final, tampoco el 2013 es el comienzo, sino 365 nuevas oportunidades.  Un minuto, mejor, un segundo es suficiente para que se altere el perfecto equilibrio. Nada termina, nada comienza, todo es continuación. 



Etiquetas:   Ética   ·   Sociedad

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