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El Mejor Presidente de México, y la necesaria crítica. (Primera parte)


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02/12/2012


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¿Es Felipe Calderón el mejor Presidente que ha tenido México? Esta expresión convertida en afirmación la escuche reiteradamente de muchos de mis correligionarios. Y no era para menos. La mayoría que lo afirmaba se había visto  beneficiado del gobierno calderonico. "Es el mejor Presidente de la Historia de nuestro país" decían los nobeles políticos calderonistas, que ya no panistas.






Con el tiempo, se lo escuche decir a algunos políticos del PRI, quienes lo describen como un buen Presidente. ¡Y como no decirlo, si los regreso al poder! Para ellos Calderón es lo que para nosotros representa Ernesto Zedillo, solo que a la inversa. La mayoría de panistas coincide en que Zedillo (El que sabe como hacerlo), es un demócrata.





Lo que me resulto extraño, es haber escuchado comentarios positivos del otrora mandamás del Poder Ejecutivo Federal, de parte de personas identificadas con la izquierda, que si bien son los moderados y la parte intelectual, por un momento llegué a pensar que para ellos solo era acreedor a calificativos como "pelele" o "espurio" por darles lo menos, eso si, justificando los calificativos con su correspondiente análisis.





CALDERON Y LA DEBACLE DEL PAN





A diferencia de Vicente Fox, quien ya había ocupado un cargo de elección popular en el Poder Ejecutivo antes de ser Presidente de la República, Felipe Calderón había tenido una brillante carrera en el Poder Legislativo, pero nunca había sido electo a un cargo en el Ejecutivo ya fuera en el ámbito municipal o estatal. Que lo intentó, sin duda, pero no lo consiguió. Desafortunadamente, al ganar la Presidencia de la República, adquirió el "Síndrome del Alcalde Panista" y que es ese mal, que generalmente adquieren algunos políticos de este partido, que al ganar una alcaldía o gubernatura, les da por pensar que tienen facultades para gobernar hasta en la voluntad de la gente. De ahí que dispongan libremente del Presidente del Partido, de candidatos, y por su puesto, en el ocaso de su encargo, hasta de su sucesor y si se puede, hasta del contendiente del Partido político de enfrente.





Esto precisamente le ocurrió a Calderón. La imposición de Germán Martínez como Presidente del CEN del PAN no representó mayores problemas que tener el control del Consejo Nacional a través de la nómina del Gobierno Federal. Ante la adversidad de resultados en las elecciones intermedias, Calderón le dio las gracias, (bueno, sigamos pensando que Germán renunció) y buscó de entre otro cercano: César Nava Vazquez, ese "muchachito pendenciero" para que le sucedira. El resultado siguió siendo el mismo, derrotas electorales a manos llenas, ya no solo en los Gobiernos locales, sino hasta en alcaldías emblemáticas para el PAN. Y estaba más que justificado. La designación de candidatos en la mayoría de los casos fue fundamental. El PAN olvidó sus raíces democráticas.





Cuando Felipe Calderón asume el Poder como Presidente de la República, el PAN era la primera fuerza política en el país. Tenía mayoría en el Congreso, que si bien no era absoluta, era un buen momento para generar alianzas estratégicas con otras fuerzas políticas  y sacar adelante las reformas fundamentales que el país necesitaba. No sucedió.





Durante el sexenio de Vicente Fox, el PAN ganó por primera vez las gubernaturas de Yucatán, San Luis Potosí y Tlaxcala; además, gobernaba en entidades como Guanajuato y Jalisco, donde existe un fuerte arraigo panista, sin pasar por alto Estados como Querétaro y Aguascalientes.





A la mitad del sexenio Calderonico, el PAN sufrió el peor revés electoral conocido hasta entonces, desde que asumió la Presidencia de la República. Se perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y todas las gubernaturas disputadas para ese año: San Luis Potosí, Querétaro, Campeche, Colima y Nuevo León, y solo le alcanzó para ganar en Sonora.





Hacía 2010, y en alianza con los partidos políticos de izquierda, el PAN en coalición ganó en Oaxaca (Gabino Cué Monteagudo, más cercano a Movimiento Ciudadano y al PRD que al PAN), Puebla (Rafael Moreno Valle, ex priista) y Sinaloa (Mario López Valdez, ex priista).





Para 2012, ya sin posibilidad de coalición, el PAN concluyó su debacle, pasando a ser la tercera fuerza política en el país, así como en el Congreso de la Unión. Se perdió de manera estrepitosa la Presidencia de la República, quedando la candidata Vázquez Mota en un penoso tercer lugar.  Y como colofón, se perdió la gubernatura de Jalisco, en poder del PAN desde 1994, reteniendo solo la de Guanajuato.





Para Calderón, los culpables fuimos todos; los militantes, los Presidentes de las estructuras, los candidatos, la falta de compromiso, el presidente del CEN, pero nunca asumió la parte de culpa que a él pudiera corresponderle.





Para el día de hoy, el PAN solo gobierna con un personaje forjado en sus filas, en Baja California (José Guadalupe Osuna Millán), Sonora (Guillermo Padrés Elías), y Guanajuato (Miguel Márquez Márquez), pues los casos de Baja California Sur (Marcos Covarrubias Villaseñor), Puebla (Rafael Moreno Valle) y Sinaloa (Mario López Valdez) se trata de políticos con formación partidaria en otro instituto político distinto al PAN. Y si bien Jalisco sigue siendo gobernado por un panista (Emilio González Márquez) éste dejará el poder el año próximo para pasarle la estafeta a un gobernador emanado del PRI.





LA “GUERRA” CONTRA EL NARCO





A principios de sexenio, Felipe Calderón tomó la decisión de enfrentarse a las bandas del crimen organizado, englobando en éste concepto, principalmente a los distintos cárteles de la droga que operaban en el país. La publicidad gubernamental iba encaminada a hacer entender a los gobernados, que sería para que la droga no llegara a nuestros hijos, pues según se afirmaba, ya se operaba en las calles de forma bastante evidente. Se echo mano de un argumento que podría justificar hasta el eventual fracaso de la estrategia,  pues se decía que éste era un problema que se había generado a lo largo de los años, y que eran las administraciones federales anteriores, las que habían permitido que crecieran. Eso por supuesto, que incluyó al sexenio de Vicente Fox.





Por ello, Calderón tomó la decisión de sacar al Ejército Mexicano y a la Marina Armada de México a las calles, realizando operaciones propias de la Policía Federal. Solo que las decisiones por cuanto hace a la inteligencia y logística no recaían en las fuerzas castrenses, sino en la Secretaría de Seguridad Pública.





Desde el principio, hubo señalamientos que evidentemente venían de parte de los cárteles, en el sentido de que la “guerra” se hacía para minar el poder de estas organizaciones y favorecer al Cartel de Joaquín Guzmán Loera.





A partir de ese momento, la violencia se incrementó, pues vivimos en un ambiente de zozobra, derivado de los constantes enfrentamientos en la calle, “levantones” secuestros y muertes de formas bastante violentas entre bandas de narcotraficantes y policías o militares. La “guerra” significó más de 60 mil muertos, entre civiles inocentes, delincuentes militares y policías. Fueron abatidos peligrosos narcos de prácticamente todos los cárteles y sus principales operadores, si no fueron muertos, si capturados. Hasta el peligroso líder de los zetas, Heriberto Lazcano, resultó “abatido”





El problema para Calderón, es que, si bien los señalamientos en su contra no eran muy bien fundados de proteger a Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, al capturar y abatir a los líderes de todos los cárteles menos el antes mencionado, de alguna forma genera la presunción, de que los cárteles pudieran haber estado en lo correcto. Y la finalidad de evitar que las drogas no llegaran a nuestros hijos no se cumplió. Las drogas siguen en la calle, pues según la Encuesta Nacional de Adicciones, el consumo de drogas ilegales disminuyó, pero se incremento el consumo de alcohol, el cual es una droga legal.





Los cárteles no murieron, solamente sus líderes fueron reemplazados, y algunos bastante disminuidos o muy dispersos, pero siguen ahí. El negocio continua, solo que ha cambiado de dueños.







Etiquetas:   Felipe Calderón   ·   PAN   ·   PRI

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