. Esta consiste en todas aquellas personas
que se educan y alcanzan nivel profesional ya sea en alguna universidad o
instituto acreditado ante las autoridades de educación ya sea nacional o
extranjera.
Los niveles
académicos a que nos referimos son de licenciatura, maestría y doctorado. La
cotización es de acuerdo al nivel solicitado y entre más alto más caro.
Esta selecta
sociedad profesional encabeza el mercado laboral dirigiendo empresas medianas y
grandes o pequeñas en propiedad con éxito probado.
Esto se traduce en
que la gente con más éxito es aquella que se prepara con sana educación logra
el éxito profesional en el desarrollo de su vida productiva.
Sin embargo hay un
fantasma de maldad que se incrusta en este plano profesional. Este consiste en
personas sin ética demandan y por el otro lado otras que ofrecen títulos
profesionales falsos en todas las disciplinas que incluyen la vida humana como
es el caso de los médicos que ejercen sin ser profesionales.
Todo esto se hace
por dinero y con dinero. Es una práctica antigua que ejercen sobre todo a un
mercado muy socorrido de demandantes y que son los políticos.
Es fácil darse
cuenta cuando las personas no saben, las personas que sabe que no saben y las
personas que no saben que no saben.
Es difícil no darse
cuenta cuando un político es falso como profesional porque exhibe la otra cara
que un ser humano falso.
Triste es el
panorama pues este con el tiempo crece y se amplia.
Usted puede darse
cuenta como en aulas universitarias hay personas que enseñan lo que no saben y
lo hacen con autorización y devengan un salario de buen nivel.
Todo por supuesto
con previo acuerdo económico acordado con el oferente corrupto que nunca falta.
El éxito se alcanza
a veces por este camino. Sin ética, sin profesión, sin preparación y solo con
verbo escalan niveles a base de relación humana corrompida por este bajo mundo
muy socorrido con el tiempo por toda clase de gente sin moral ni principios.
Hay casos tan
ridículos que se han exhibido en nuestro país donde por décadas rectores de
universidades han ejercido el puesto sin tener acreditado su título
profesional, pregonando la ética a los demás sin ejercerla en ellos mismos.
Falsos médicos que
han puesto en peligro la vida de seres humanos, falsos abogados que han
estafado a clientes bien intencionados a través de papeleo burdo sin una base
legal sólida, falsos funcionarios que son colocados con intención solo de hacer
pesado el tramite burocrático para llegar a la mordida tan aleatoria en estos
bichos.
Diputados,
senadores y gobernadores falsos, sin principios ni moral que solo llegan para
servirse y servir a quienes los apadrinan escondiéndose en discursos huecos,
demagogia repetitiva, escándalos reciclados y actos nada originales pero sin
muy poco inteligentes.
Perdón pero hasta
para ser tramposos hay que ser inteligentes y estos a largo plazo jamás lo son.
Este delito en nuestro país es penado con la risa, como la mayoría de los actos
de injusticia que se cometen y que no son pocos.
La vergüenza de
estos sinvergüenzas es la única ética que reside en sus conciencias para
delatarse pues el otro camino es la traición de alguien que sabe sobre este baque
tonada tan común.
El predicador
económico.93.- reflexión al Título Falso.