Tras mis últimos escarceos en el mundo del deporte, vuelvo a otros terrenos. Esta vez no puedo dejar de dedicar una entrada a comentar algunos episodios recientes de la realidad social y política actual. Y es que cuando uno piensa que esta realidad ya no puede sorprenderle más, que lo hemos visto todo, aparece un fulano, un tal Castelao, Presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior, (por aquí no recortan ¿eh?) y se lanza con la frase de que “las leyes son como las mujeres, están para violarlas”, lo cual ha supuesto una generalizada (que no unánime) reprobación y el subsiguiente reproche. El hecho es de tal gravedad que se califica a sí mismo, pero hay dos detalles que me parece necesario subrayar. Por un lado que piense que las leyes están para violarlas. Es una afirmación que ha pasado una tanto desapercibida por la salvajada sobre las mujeres, pero ¿es de recibo que un representante gubernamental piense que puede hacer con las leyes lo que quiera a su antojo?. Es algo bastante extendido, me temo, entre muchos representantes políticos actuales. Si la ley no responde a mis intereses, me la salto. La Ley está supeditada a mi criterio.




