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La mujer en la poética tanguera


Inicio > Literatura
16/10/2012


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4ta entrega


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La mujer en la poética tanguera 





Para mi estudio de la mujer en las letras de tangos me veo en la necesidad de ubicar el lugar social de la mujer en Buenos Aires desde 1880 hasta 1951. Elegí estas fechas del nacimiento del tango hasta 1950, ubicada en el primer período de gobierno de Perón buscando los rasgos que escribieron los poetas populares.

En las letras de los primeros tangos es posible encontrar un cierto tipo de mujer que se repite en el tiempo y que condensa tanto a la madre como a la prostituta.

La forma empresarial de la prostitución fue traída por extranjeros y, en general, explotadas por ellos. Es decir que al macho porteño, además del negocio, lo unían a su mujer lazos de amor.

Estos  tangos son claros ejemplos del tipo de mujer que es propio de los ambientes de cabaret entre los años 1917 a 1920.

El tema de la mujer en el tango el machismo en la cultura occidental, los prejuicios, valores e ideologías imperantes, y finalmente –pero no menos importante- el lugar que fue ocupando la mujer en cada época. 

Para las mujeres había dos posibilidades: el casamiento y con él la maternidad como salida o hundirse en el vicio y la perdición . Ubicadas en uno y otro extremo de la dupla madre-puta no se había aun plasmado la salvación por el amor que aparecerá más tarde.

El mundo del tango no es machista por generación espontánea, hay que recordar que nace y se desarrolla en una sociedad machista ya que toda la América, desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego, fue conquistada por los españoles que traían además de la espada, la ideología aportada por la Iglesia Católica de la sumisión de la mujer. Lo reafirma el Concilio de Trento (1545-1563) que sostiene: “los fundamentos de la casa son la mujer y el buey. El buey para que are, la mujer para que guarde“. Persiste con este pensamiento la Contrarreforma. En los comienzos del siglo XIX, en el Río de la Plata se toma el modelo europeo, la mujer queda reducida a partir del ascenso de la burguesía a una condición de inferioridad que no difiere de las épocas anteriores: las mujeres pasan a ser asexuados en las costumbres, la vestimenta y en los hechos cotidianos. Sarmiento decía: “una mujer que piensa es un peligro” (1867). Eduardo Wilde, médico, escritor, político, en 1880 era la voz de la burguesía, y afirmaba que lo único santificador era el matrimonio legítimo, y de no ser así, de uniones ilegítimas nacían más mujeres que varones y esto no era beneficioso para la sociedad. Tomás Manuel de Anchorena, en 1828 en la sesión de la Cámara de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, se opone tenazmente a la educación de la mujer: “ella sólo debe llenarlos deberes de madre”.

Las letras del tango crean a una mujer perdida por el placer pero condenada, por ello mismo, al dolor y a la soledad. 

Entre los tangos más antiguos suele mencionarse "Dame la Lata", que parece pertenecer a Juan Pérez, clarinetista de romerías, quien lo habría compuesto hacia mediados de los ochenta. El título alude a la ficha -la lata- que la regenta del prostíbulo entregaba a su pupila después de atender a cada cliente y que llevaba señalada la mitad de la tarifa cobrada por el servicio, que era la suma que el rufián recogía puntualmente los días lunes. De ese hábito administrativo surgió una copla anónima: Considerada uno de los primeros testimonios de poesía lunfarda, la copla se refiere al mal negocio de un oficio que obligaba a ostentaciones y alardes despilfarradores (porque en el proxeneta la elegancia y el supuesto desinterés por el dinero eran anzuelos habituales para obtener nuevas pupilas).





En la "Milonga del lecherito" vemos que el hombre busca su libertad sin aferrarse a la mujer.





Música: Sebastián Piana

Letra: León Benarós





Uso alpargata

muy bien bordada

por puro gusto

de compadrear.





Mi buena faja

de lana negra

y boina blanca.

Yo soy tal cual.





Yo me llamo Juan Bernal

y, por medido y justito,

me dicen "el lecherito...

el lecherito legal...".





Es todo mi capital

mis tarros y mi carrito.

Yo nada más necesito.

Lo mismo se vive igual.





Mi morito es pingo leal

y si lo exijo un poquito

es que me piden prontito

el reparto matinal.





Con la Juana Carbajal

ando enredado un poquito,

pero yo soy solterito

y ninguna me echa un pial.





Vivo en forma liberal

al lao del tambo "El Vasquito"

y pasa cada ratito

el tranguay "La Capital".





En los personajes de la "milonguita", la "piba deslumbrada por las luces del centro", la "costurerita que dio el mal paso" se muestra una valoración negativa por lo que han hecho. Son mujeres que se han ido del barrio y llegan a la vida "fácil", al cabaret, al centro y todos sus peligros. Esto se caracteriza así: Dieron un "mal" paso.

El hecho de que sea una danza donde hombre y mujer bailan abrazados es un campo propicio, un terreno fértil para que se depositen allí fantasías que tenemos todos los seres humanos, y que se vehiculizan en cualquier aspecto de nuestra vida. No será raro encontrar mujeres que se entregan mal, se confunden o se enamoran perdidamente. No será raro cultivar historias pasionales más allá del baile. No será raro encontrar historias de maltratos y desengaños. No será raro encontrar hermosas historias de amor. No será raro encontrar hombres que se enamoran perdidamente y son rechazados. No será raro encontrar hombres que explotan las debilidades humanas para sus propios intereses. No será raro, en suma, encontrar machistas hombres y mujeres.

Hay tangos que están dirigidos a las mujeres: en dichas letras las alaban, las cuidan, las miman, siempre ubicándolas en los lugares que les “están reservados”: mujer amante, madre, ama de casa, prostituta, milonguita. En no pocas letras el ideal de ascenso social de la mujer se resume en conseguir un marido con vento.









Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana

a un lujoso reservado del Petit o del Julien,

y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana

pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,

en el triste conventillo alumbrado a kerosén.









Margot (Tango, 1921)

Música: José Ricardo / Carlos Gardel

Letra: Celedonio Flores









La letra de “Naranjo en Flor”, de 1944, con Música de Virgilio Expósito y letra de Homero Expósito, uno de los tangos que muestra la pureza y la valentía de la mujer que marcha y el sufrimiento del hombre que queda.





“Era más blanda que el agua,

que el agua blanda,

era más fresca que el río,

naranjo en flor.

Y en esa calle de estío,

calle perdida,

dejó un pedazo de vida

y se marchó...

Primero hay que saber sufrir,

después amar, después partir

y al fin andar sin pensamiento...

Perfume de naranjo en flor,

promesas vanas de un amor

que se escaparon con el viento.

Después...¿qué importa el después?

Toda mi vida es el ayer

que me detiene en el pasado,

eterna y vieja juventud

que me ha dejado acobardado

como un pájaro sin luz.

¿Qué le habrán hecho mis manos?

¿Qué le habrán hecho

para dejarme en el pecho

tanto dolor?

Dolor de vieja arboleda,

canción de esquina

con un pedazo de vida,

naranjo en flor”.









Con el auge del tango bolero encontramos la seducción.





¿Qué tendrás en tu mirar

que cuando a mí tus ojos levantás

siento arder en mi interior

una voraz llama de amor?

Tus manos desatan... caricias que me atan

a tus encantos de mujer.

Sé que nunca más

podré arrancar del pecho este querer.









Pasional (Tango, 1951)

Música: Jorge Caldara

Letra: Mario Soto









En general a la mujer se les asigna un rol pasivo, porque han sufrido las inclemencias de un mal hombre, por otro lado está el baile del tango, con su perfil de danza sensual y exótica, vulgarmente caracterizado como un baile machista. Como efectivamente para bailar el tango el hombre "conduce o marca" y la mujer "sigue o se deja llevar", están quienes desde un análisis crítico observan que se trata de un baile machista, porque existen, dicen, un dominador, el hombre y una dominada, la mujer. 

Yo no diría dominada, es la mujer que comienza a buscar su rol activo en la sociedad.

En el diccionario de la Lengua Española define al machismo como “la creencia de que el hombre es superior a la mujer”, creencia que yo no comparto, como tampoco la inversa.

Buscando ejemplo, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, las estudiantes superan en una proporción de 3 a 1 a los varones y en estas letras de tango estudiadas bastan para darnos cuenta de que algo comenzaba a pasar con la relación de fuerzas, entre los géneros, tal como ocurre hoy a 132 años de la primera letra poética tanguera.





Beatriz Valerio



Etiquetas:   Mujer   ·   Tango
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