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Emil Zátopek (la locomotora checa) y los grandes corredores de fondo en el deporte y en la vida


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13/10/2012


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NOTA: debido al éxito que ha tenido nuestra anterior entrega del Serial de Liderazgo el pasado martes 9 con “Chariots of fire (Carros de fuego) o el deporte como lección de liderazgo y valores en la vida” en Reeditor, he decidido continuar con relatos de los grandes deportistas de todos los tiempos, para encontrar en ellos la fuente de inspiración que los hombres de bien deben buscar en la competición sana, el respeto a los valores y principios, así como la entrega a la causa por la que han decidido que sea su forma de vida.


 

Emil Zátopek (1922-2000) (llamado la locomotora humana, o también la locomotora checa) fue el más importante atleta checoslovaco y uno de los más grandes deportistas del siglo XX. Un corredor de fondo cuyos métodos de entrenamiento aún siguen vigentes, a pesar de los importantísimos avances que se han dado en cuanto a técnicas, metodología y fisiología del deporte.

 

Su reconocimiento internacional se produce en los Juegos Olímpicos de Londres (1948), pero especialmente es en los de Helsinki (1952), en dónde su nombre se convierte en leyenda del atletismo, tras vencer, en el plazo de una semana en 5000 y 10000 metros además de hacerlo en el maratón, hazaña solamente superada en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

 

Sus dos características principales eran la fuerza y la resistencia, aunque si algo llamaba la atención cuando corría, era la firmeza de su ritmo, de ahí que se le apodara “La Locomotora checa”.

 

Sus orígenes en el atletismo son, como ocurre en muchas facetas de la vida, algo casual. Trabajaba en una fábrica que participaba en la organización de este tipo de eventos y estaba obligado a competir. Se dio cuenta de sus condiciones y desde entonces jamás abandonó el atletismo hasta su retiro.

 

Compitió a lo largo de su vida en 334 carreras obteniendo 261 victorias, logrando nada menos que 18 plusmarcas mundiales en diferentes distancias.

Como en la vida de tantos grandes hombres, hay luces y sombras. Era un héroe nacional en su país pero al oponerse a la intervención soviética en la famosa “Primavera de Praga”, fue expulsado del partido comunista y del ejército, en el que había ascendido hasta el grado de coronel.

 

Se inició a continuación una etapa negra en su vida, teniendo que hacer trabajos hasta de barrendero para poder subsistir. Pero gracias a su arrepentimiento público en 1975 fue nuevamente admitido en el partido comunista y de algún modo rehabilitado en su imagen.

 

Falleció el 22 de noviembre de 2000 en Praga.

 

Como anécdota que retrata su personalidad, cuando corre el maratón de Helsinski, lo hace por primera vez porque nunca había participado en una carrera de esta distancia. Las especulaciones eran que no se sabía si rendiría o si sencillamente sería capaz de terminar la prueba.

 

Sin embargo llegado al kilómetro 30 miró a a algunos de sus competidores y les dijo: "yo no entiendo mucho de maratón, ¿pero, no estamos corriendo demasiado despacio?" Acto seguido, deja atrás este grupo de corredores y gana la maratón en 2h. 23:04 estableciendo un nuevo récord olímpico.

 

Los grandes corredores de fondo en la vida

La vida se nos presenta siempre con dificultades. No es simple abrirse paso y lograr concretar con éxito una “carrera vital” que nos lleve a la meta soñada.

 

Pero si hoy miramos hacia el protagonista de nuestro relato, Emil Zátopek, es un espejo que refleja nítidamente la imagen de un ganador (en el deporte…en la vida): una fe inquebrantable en la victoria; un espíritu de sacrificio a prueba de bombas; una disciplina y metodología para el entrenamiento (la formación de una persona) única en su categoría, a pesar de que con el tiempo siempre habrá otras personas que lo emulen; en suma, los grandes del deporte como Emil Zátopek nunca renuncian a un nuevo desafío, por más “empinada que sea la cuesta”.

 

Decía Ortega y Gasset, que no hacía juicios de valor, solamente sobre los hechos y acciones, porque los primeros quedan librados a Dios y la consciencia. El gran pensador español y universal, llevaba razón. Pero es justamente sobre las acciones de los grandes corredores de fondo en la vida, que deben ilustrarnos en un momento como el que actualmente estamos atravesando en Europa y España.

 

No podemos darnos por vencidos antes de que concluya la competición. Estamos en plena carrera. Dentro de la UE y a nivel doméstico en España.

 

Y si algo tienen en común los grandes corredores de fondo y los españoles, es no rendirse jamás. La historia lo evidencia. Pero la realidad tiene a menudo dosis de adversidad demasiado virulentas, como para que aflojen las fuerzas y decaiga el ánimo.

 

Es ahí, en dónde los GRANDES CORREDORES DE FONDO –ahora me refiero a los GRANDES POLÍTICOS- tienen la responsabilidad de que los ciudadanos no “bajen la guardia” y resistan, pero tienen como contrapartida la OBLIGACIÓN de hablar claro y decir la verdad.

 

Con la verdad un ciudadano doblega a cualquier ejército, como decía Santo Tomás: “sangre de mártires…sangre de cristianos” en alusión a que cada nueva muerte era la semilla de miles de nuevos cristianos que lucharían por un mundo más humano.

 

Lejos estamos de la esclavitud, aunque lamentablemente próximos a nuevas formas de esclavizar a las personas. Los sacrificios tienen que tener un sentido…un propósito. Entonces el político puede pedir la luna que le seguirán, como hizo Churchill afirmando que lo único que podía pedir era “sangre, sudor y lágrimas”. El pueblo inglés aguantó estoicamente, porque sabían en su interior cada uno de los ciudadanos que luchaban por un mundo libre y por la verdad.

 

Emil Zátopek era checoslovaco y europeo, como Merkel, Hollande, Cameron, Rajoy, Monti, Säuble, Draghi y muchos otros que están –se supone- liderando para sacar a Europa de la crisis. Mi duda, cuando miro y comparo con los grandes corredores de fondo en la vida, es si los que he mencionado pertenecen a la estirpe de Emil Zátopek. A una categoría de hombres y mujeres que no conocen la derrota y que cuando compiten, ya no es una razón deportiva, sino una causa por la cual viven.

 

A los líderes europeos actuales, les pido que emulen a los GRANDES CORREDORES DE FONDO, y logren que los historiadores del 2050 digan que la generación de inicios del siglo XXI no solamente sacó a Europa de la crisis, sino que ganó la “gran carrera” al recuperar su nivel de competitividad y peso económico además del político, en el concierto de naciones del mundo.

 



Etiquetas:   Liderazgo   ·   Ética

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