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Constitución “Política”


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13/10/2012

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Es tiempo de volver nuestros ojos a la esencia de

nuestro ser y razón de ser como Estado Democrático 











La palabra, el concepto “Política” en el nombre de nuestra Constitución se refiere al Pueblo, a la Polis nuestra, no al cuerpo gobernante instituido para servirle y menos a la estructura partidista de la cual este ha surgido, conocidos comunmente como "los políticos".

 

Reconocer a nuestra Constitución como “Política” es un asunto de la mayor trascendencia porque tiene que ver con nuestro Ser, Razón de Ser y Forma de Ser como Nación Mexicana; porque lo Político en el nombre de nuestra Ley Fundamental dista mucho de ser una simple ocurrencia de nuestros constituyentes de 1857 y 1917, ya que se refiere antes que nada a su profunda vinculación con la Polis, es decir, con el Pueblo Mexicano, que da vida a nuestro Estado y es su razón de existir.

 

Nuestra Constitución es “Política” porque emana de la voluntad soberana del Pueblo de México, porque recoge sus sueños y mandata al Poder Publico para servirle sin menoscabo de sus Derechos Esenciales, actualmente denominados Derechos Humanos, antes Garantías: Individuales y Sociales.

 

Nuestra Constitución es Política, porque surge de la Democracia, es un documento vivo y sentido por el Pueblo Mexicano que cree en su texto, en su obligatoriedad, y en la obligación legal y ética de los gobernantes, que se dicen Republicanos y Democráticos, para acatarla y hacerla cumplir.

 

Nuestra Constitución es Política, porque nuestro Pueblo intuye la grandeza de su significado y sabe, dentro de lo más profundo de su ser, que debe ser así, porque esencialmente es producto de sus aspiraciones Democráticas y de Justicia Social.

 

Nuestra Constitución es Política, porque ha surgido de acciones revolucionarias que costaron la sangre de nuestro Pueblo, que la ofrendo heroicamente para conquistar una vida digna, con identidad propia e independiente, dentro de un entorno internacional que respetamos, pero que cuida muy bien de sus propios intereses que pueden, o no, coincidir con los nuestros.

 

Nuestra Constitución es Política, porque nuestro Pueblo, en la parte “orgánica” de su texto, ha establecido quienes, como y porque lo deben representar y servir, como corresponde a una Republica Representativa y Democrática.

 

Nuestro Pueblo cree que nuestra Constitución es “Política”, porque asume que esta Ley Fundamental pertenece a sus integrantes, de los que surge y se nutre la organización gubernamental que le sirve, sin que pueda aceptarse que esta pueda llegar a constituirse en una casta ajena y distante de sus sueños y aspiraciones nacionales vitales. 

 

Nuestro Pueblo cree que nuestra Constitución sigue siendo “Política”, porque mediante este documento ha resistido los intentos elitistas, antidemocráticos y antinacionalistas para vaciarla de su significado y convertirla en un vil instrumento de dominación, que simplemente legitime el ejercicio de la fuerza pública represora en su contra.

 

Nuestro Pueblo cree que nuestra Constitución sigue siendo “Política”, porque solo mediante su esencia Democrática pueden explicarse los fines, estructura, organización y valores de nuestro Estado de Derecho.

 

Nuestro Pueblo cree que nuestra Constitución sigue siendo “Política”, porque si no creyera, no habría fuerza suficiente para contener su ira para liberarse de los opresores y recobrar su libertad, restablecer su observancia, y juzgar a los que hubieren ocasionado el o los trastornos públicos, que alterasen su esencia y valores Nacionales.

 

 

La esencia “Política” en la letra de nuestra Constitución:

 

Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.

 

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.

 

Además, nuestro Pueblo ha sido educado para creer profundamente en los valores de la Democracia y el Nacionalismo:

 

Artículo 3o….

 

II. El criterio que orientará a esa educación



a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;

 

b) Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y  a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura.

 

Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. Es pertinente recordar el abierto dislate del primer presidente panista quien afirmo que su gobierno era “de los empresarios y para los empresarios”.1

 

Artículo 40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres  y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.

 

Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de los Estados, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal.

 

Artículo 87. El Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la siguiente protesta: "Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande."

Artículo 128. Todo funcionario público, sin excepción alguna, antes de tomar posesión de su encargo, prestará la protesta de guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen.

Artículo 133. Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los Tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la  Ley Suprema de toda la Unión. Los jueces de cada Estado se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados. 

Como se puede apreciar en el articulo anterior, nuestra Constitución dispone que los tratados deberán ser aprobados (previamente) por el Senado, y no ratificados, después de... en franca violación a nuestra Ley Fundamental, como ocurrió con el  Acuerdo Comercial contra la Falsificación (ACTA) ante el Gobierno Japonés.

Artículo 136. Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público, se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta.

 

Nótese en el artículo citado anteriormente la sabiduría de nuestros Constituyentes, que establecieron como hipótesis indeseable la posibilidad de que nuestra Constitución pudiera ser alterada: ya mediante alguna rebelión, o por algún trastorno público, instantáneo o gradual, es decir llevado a cabo mediante una sucesión de actos gradualmente encaminados a interrumpir su observancia, suplantándola por valores ajenos a su naturaleza Soberana, Republicana y Democrática, así como el legitimo derecho del Pueblo Mexicano a restaurarla.

 

 

La fortaleza de nuestra Constitución:

 

La fuerza y el vigor de nuestra Constitución, recae casi en un acto de fe: el Pueblo debe creer, aunque sea mínimamente que se observa, que se cumple; que se origina y se reforma siempre para su beneficio.

 

Es ese “acto de fe” el factor psicológico2, un elemento fundamental dentro de la “Polis”, que permite la eficacia del Derecho y su uso como fundamento aceptable del empleo de la fuerza pública, para hacer valer las Leyes emanadas de nuestra Carta Magna.

 

Y es el Pueblo, entendiendo por tal a la inmensa mayoría de los Mexicanos, quien aporta el sustento “Político” o “Democrático” que da a ese texto, a esa colección de normas esenciales contenidas en nuestra Constitución, vida y fuerza para mantenerlo cohesionado y en marcha, aun a pesar de sus diferencias internas.

 

La fuerza y el vigor de nuestra Constitución, reside en la integridad y el patriotismo aplicado en las acciones de quienes tienen la obligación de servir al Pueblo Mexicano desde los cargos gubernamentales, sobre todo de los de más elevado rango. Contra lo que muchos creen, servir a la Patria dista mucho de ser un acto de cursis o desfasados mentales, todo lo contrario, es un acto elemental de enorme dignidad para defender lo nuestro, ante quien sea y a costa de lo que sea.     

 

Y una condición esencial para que esa “fe” en nuestra Constitución se conserve “viva”, es que los “representantes populares” que nos “gobiernan” desde el Ejecutivo y el Legislativo, cumplan sus obligaciones Republicanas siempre, directa e inequívocamente, para el constante mejoramiento económico, social y cultural del Pueblo.

 

No hay forma de mantener viva la “fe” en nuestra Constitución ni en nuestro Estado de Derecho, si su texto se desvirtúa: ya por la vía de reformas arbitrarias y contrarias a su esencia Republicana y Democrática, o de su burda suplantación mediante leyes secundarias que la ignoren y contravengan abiertamente, o de la impune simulación de los poderes: Público y privado, que la violen en cada oportunidad.

 

La fortaleza de nuestra Constitución se comprende mejor si entendemos que es el escudo jurídico y ético, que nos protege constantemente de los embates de aquellos que quisieran oprimirnos y explotarnos.

 

La fortaleza de nuestra Constitución crece cada vez que logramos hacer que sus disposiciones correspondan a nuestra realidad, y evitamos que exista un texto formal, bellamente escrito pero siempre “programático y aspiracional” destinado a subyugar al Pueblo, y otro real, no escrito, pero que se aplica por la vía de los hechos para beneficio de una minoría privilegiada, interna y externa.3

 

La fortaleza de nuestra Constitución depende en gran medida de que sea real y efectivamente “Política”: del Pueblo y para el Pueblo.

 

Entendida así, la cualidad “Política” en nuestra Constitución es un valor que la engrandece, la explica y le da fortaleza.

 

 

 

Los artificios en contra del valor “Político” de nuestra Constitución:

 

 

Resulta paradójico que los mayores esfuerzos por desacreditar a nuestra Constitución “Política” o reformarla a la medida de sus preferencias, provengan de algunos de aquellos quienes han jurado guardarla y hacerla cumplir.

 

Quizás el peor de los artificios en contra del valor “Político” de nuestra Constitución es ese que no se advierte, pero que subliminal y constantemente predica que el texto de nuestra Ley Fundamental es letra muerta, o cuando mucho un bello poema destinado a los cursis o cretinos que no entienden lo que es la “real politik”. Esa perversa campaña de descredito es frecuentemente patrocinada por quienes no dudan en invocarla con fervor cuando de proteger sus propios intereses se trata.

 

Algunos pretenden restarle fuerza frente al Derecho Internacional, particularmente de los tratados y disposiciones de instituciones internacionales como el BM o el FMI. No olvidemos que jurídicamente todos esas normas externas, para ser validas, deben estar de acuerdo con el texto de nuestra Constitución, tal y como ocurre con los Estados que se respetan, como ocurre con el de Norteamérica, Alemania, Francia, Canadá, etc. que son férreos defensores de la supremacía de su Derecho Interno, frente a todos los intentos de someterlos a las normas e instituciones internacionales que atenten en contra de los intereses de sus respectivos Pueblos.

 

Otro proviene de los sofistas dispuestos sempiternamente a complacer a los poderosos, políticos o económicos, y que son capaces de torcer la hermenéutica jurídica lo suficiente para inventar ilógicas excentricidades tales como las facultades “metaconstitucionales” olvidando la existencia de principios elementales como aquel de que los gobernantes solo pueden hacer aquello que la ley les autoriza expresamente; o excusando significados absurdos, contrarios a la lógica de su naturaleza y funciones de las instituciones gubernamentales.

 

Otra más se desprende del uso de la perversidad lingüística4, que aplicada en cascada a partir de la Ley o el reglamento, va tergiversando la letra y el espíritu de nuestra Constitución, una vuelta de tuerca a la vez, para llegar al oficio o circular en el que se dispone algo no simplemente distinto, sino abiertamente contrario a la letra y el espíritu de nuestra Constitución, muchas veces amparándose en la ignorancia de quienes redactan las leyes, y otras en plena complicidad con estos. Así tenemos, por ejemplo, que existen en nuestras leyes “mecanismos”4 capaces de ejecutar “actos administrativos” ajenos a la participación de un servidor público, y por ende, sin la responsabilidad de fundarlos y motivarlos, en plena violación a nuestros Derechos Humanos. Aun a nivel de disposiciones Constitucionales se dan casos semejantes, como ocurre con el Derecho Humano a la Seguridad Publica, que de obligación clara e ineludible de los gobernantes se ha pretendido ocultar detrás de la obscuridad de la palabra “función”7.

 

Cumplen iguales propósitos las pseudonormas6 jurídicas,  carentes de sanción y de coacción, destinadas a favorecer y preservar la impunidad entre las autoridades, y que se intentan explicar mediante sofismas contrarios a la esencia de las verdaderas normas jurídicas. Son meros enunciados o aun cuerpos de “normas” carentes de consecuencias jurídicas, destinadas a establecer canonjías injustificables.

 

Otro artificio consiste en “olvidar” la emisión de aquellas Leyes Reglamentarias o normas secundarias que benefician al Pueblo y responsabilizan a los gobernantes, como ocurre con el interés legítimo individual o colectivo, previsto en el artículo 107  fracción I, de nuestra Constitución “Política”8, en tanto se explora a través de otros medios, la forma de descafeinarlo lo necesario para volverlo inocuo, o de plano la posibilidad de hacer una contrarreforma en nuestra Carta Magna para eliminarlo.

 

Como se puede advertir a partir de los ejemplos anteriores, los enemigos del carácter “Político” de nuestra Constitución no paran en sus esfuerzos por minimizarla todo lo que les convenga; pero es tarea incansable del Pueblo Mexicano evitar que eso suceda.

 

 

Constitución “Política” y Estado de Derecho “Democrático”

 

La Política y la Democracia en nuestra Constitución y nuestro Estado de Derecho, se complementan y explican.

 

No hay Estado de Derecho sin Constitución “Política”, ni Carta Magna emanada del Pueblo sin participación Democrática.

 

Hay intentos de simulación por hacer pasar falsos ejercicios de “representatividad” en contra de los intereses directos e inequívocos del Pueblo, pero estos terminan por caer por su propio peso, y no hay gasto gubernamental suficiente en publicidad o propaganda capaz de convencer a la Población de un Estado acerca de la veracidad de las “verdades oficiales”, cuando las mentiras son del porte de un buque, o cuando de plano al gobierno se le ha perdido la confianza.

 

Por otra parte, un texto puramente formal, carente de fuerza normativa, o contrariado por los de las normas secundarias termina por derivar en un estado de anarquía en el que las reglas elementales de la convivencia social se trastocan de tal forma que el cinismo y la simulación se vuelven las reglas de conducta y terminan por llevar al Estado a la ruina y a su desaparición o absorción por otro.

 

Nuestro Pueblo con sus votos ha dado una muestra más de que cree en el valor “Político” de nuestra Constitución; y ha relevado del Poder Público al partido y a los personajes que actuaron inequívocamente en contra de sus más elementales intereses.

 

A partir de eso, el ganador de las elecciones para elegir Presidente de la Republica, Enrique Peña Nieto, tiene la oportunidad histórica de actuar a la altura de ejecutivos de las tallas de Lazaro Cardenas o de Adolfo Lopez Mateos, y posicionar de nueva cuenta al PRI como promotor de la Democracia y de la Justicia Social. Quizá para muchos escépticos eso sea demasiado esperar, pero por el bien de nuestra Nación espero que así sea.

 

 Twitter: @adiazpi

        

1 http://www.jornada.unam.mx/2001/06/16/005n1pol.html

2 El Factor Psicológico en la eficacia del Derecho; http://adiazpi.blogspot.mx/2011/03/democracia-y-estado-de-derecho-en.html

3Fernando Lassalle: ¿Que es una Constitución?; http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2284/5.pdf

4El Derecho como fenómeno lingüístico; http://adiazpi.blogspot.mx/2012/02/el-derecho-como-fenomeno-linguistico.html

5Artículo 2.- El Sistema de Servicio Profesional de Carrera es un mecanismo para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública con base en el mérito y con el fin de impulsar el desarrollo de la función pública para beneficio de la sociedad. Ley del Servicio Profesional de Carrera de la Administración Pública Federal. http://www.normateca.gob.mx/Archivos/LEY%20DEL%20SERVICIO%20PROFESIONAL%20DE%20CARRERA%20EN%20LA%20ADMINISTRACIONPUBLICA%20FEDERAL%20REFORMADA.PDF

6El Derecho Humano a la Seguridad Pública; http://www.reeditor.com/columna/3967/26/ciudadania/el/derecho/humano/la/seguridad/publica

7Las Pseudonormas contra el Estado de Derecho; http://adiazpi.blogspot.mx/2011/12/las-pseudo-normas-contra-el-estado-de.html

8 http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf



Etiquetas:   Democracia   ·   Derechos Humanos   ·   Constitución

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2 comentarios  Deja tu comentario


Ricardo Flores Rendòn, Derecho Por cierto Profesor, olvide añadir quien escribe el primer comentario: RICARDO FLORES RENDÓN, UAM-AZCAPOTZALCO, LIC. EN DERECHO, MATRICULA, 207335767


, Muy interesante columna Profesor, declaradora a la vez que un tanto desgarradora, pues el saber que aunque ha habido esfuerzos de muchas personas a través del tiempo por hacer valer y respetar nuestra Constitución, columna vertebral de nuestro país, aun así pareciera ser que aquellos malos actores jamas se cansaran de poner el pie a aquellos que intentan defenderla al mismo tiempo que imponen a su pueblo a condiciones de miseria e incertidumbre, lo cual desde hace mucho tiempo me hizo pensar en esto; ¿qué a caso no se dan cuenta de que si lo hechan todo a perder, estarán hechando a perder el propio lugar donde ellos viven? y peor aún ¿qué acaso no entienden que tarde o temprano el pueblo hará efectiva su soberanía y su ira se encaminará hacia ellos?, es algo que siempre me ha parecido lógico, tal parece que tuvieran una solución a dicho problema, ó, ¿Ud. no lo cree así?




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