Instrucciones para cagar (o del fino arte de la descarga)

Para que usted querida lectora, querido lector, pueda llevar a cabo y a la perfección las instrucciones que líneas abajo exponemos con delicada minuciosidad para no alterar las ya pocas buenas conciencias, es menester haber ingerido algún alimento, mucho o poco, por la mañana o por la noche, no importa, el asunto medular es tener materia para liberar.

 

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El aviso que nos señala el momento de expulsar lo indeseable es bien conocido. Es como un estornudo que debe ser estornudado, como un parpadeo que debe ser parpadeado; con la salvedad que frente a la sensación de defecar se puede tener autoridad suficiente frente al hecho en cuestión y controlar, a veces con no mucha buena suerte, la expulsión del producto, por llamarlo de alguna manera.

Registrada la sensación que avisa la proximidad y necesidad de desechar lo desechable, debe usted dirigirse a un excusado, fosa o lo que se le presente pues no hemos de ser exigentes en cuanto al lugar de operación, al final la sensación de libertad es la misma en un excusado de oro que a la intemperie

Ubicado usted en el sitio de descarga, desabroche su pantalón, falda, short o cosa que traiga encima, si está usted desnudo o desnuda puede ahorrarse éste engorroso paso. Bajada la prenda inferior y retirada la interior, proceda a sentarse procurando orientar las piernas hacia el norte, pues según la milenaria tradición del sabio pueblo atzacocacoleño, el dios de la liberación despacha en algún lugar del punto cardinal referido.

Colocada o colocado con las piernas hacia la dirección anteriormente indicada, es hora de dejar salir al desecho interno. Comience por pujar con ligereza, apretando desde el estomago la región depositaria de la “pasta blanda”, en palabras de José Saramago, hasta escuchar el tintineo del agua que recibe la descarga o en su defecto, el suave golpe de la materia descargada con la superficie seleccionada para recibir lo que ya nosotros no necesitamos.

Sin embargo, la resolución de tan delicado asunto puede pasar por la negación de la materia fecal a ser expulsada, ante lo cual se sugiere pujar con mayor intensidad. Si aún persiste la resistencia a la expulsión será preciso golpearse las rodillas con fuerza y autoridad, procurando no fracturarlas, hasta cumplir el objetivo y liberar al cuerpo de aquello que lo atormenta.

La operación finalizará cuando coloque un trozo de papel enrollado en su mano izquierda y lo pase con energía sobre el conducto que transporta, del cuerpo al drenaje o al piso, los desechos. Sugerimos repetir ésta operación hasta que el trozo de papel se observe totalmente limpio.

UNETE



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