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La mujer en la literatura argentina


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10/10/2012


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La mujer en la literatura argentina










Cuando una mujer confunde su rol en la vida, deja de ser la madre, la ama, la reina y corre el riesgo de perder su papel. Lo mitológico que llevamos dentro cae y dejamos de conectarnos con nosotras mismas. Hoy les traigo el papel de la mujer que he investigado en las obras argentinas que comunmente estudiamos en los colegios. El ser femenino es protagonista de la mayoría de los textos de autores hombres, desempeñando un papel diferente en cada uno demostrando de esta forma la visión del autor de la mujer tanto de la época como su ideal y concepción propia.

Dentro de la literatura argentina y durante las distintas etapas pueden reconocerse numerosos autores que tuvieron papeles muy importantes y relevantes incluso a nivel mundial, dándole protagonismo a la mujer o no, el autor ha sacado su niño de adentro.

El pensamiento de Martín Fierro o del autor sobre la mujer en el poema, refleja en algunos casos un expresividad un tanto parca, que se puede atribuir al modelo. Las palabras razonadoras y explicativas de Fierro cuando, al volver a su pago, encuentra la tapera y se entera de la huída de su mujer y de la dispersión de sus hijos, es de una incomprensible frialdad, pero, que quizás el autor resalta, para expresar la rebeldía espiritual de Martín Fierro por la ruptura de su mundo cuasi ideal de su ranchito, hijos y mujer. En cambio hay un aumento de la tensión emocional cuando expone con claridad el episodio de la cautiva, pleno de patetismo. Los dos más notables, realzados por su ubicación al final de estrofa y como remate de los cantos 8 y 9 respectivamente son “me amarró luego las manos /con las tripitas de mi hijo y envolvió en unos trapitos / los pedazos de su hijito / que yo le ayudé a juntar. En párrafos anteriores hace especial alabanza en términos abstractos, pero para destacar el rigor de los indios con sus chinas. Y un tratamiento sin igual a la mujer madre, agradezco al Eterno Padre, no por hacerlas hermosas, sino porque les dio corazón de madre.

Cruz también exalta el amor que por su esposa sentía, pero antes de contar que lo engañaba con el Comandante. O sea encontramos la mujer que deja su casa, la mujer que engaña y remata la cautiva madre.

En Don Segundo Sombra, de Guiraldes, Fabio Cáceres, tras ser entregado por su madre a sus tías, mujeres que lo crían,  para que éstas lo envíen al colegio, comienza a sentirse aprisionado por la vida rutinaria y aburrida que lleva. En una de sus tantas recorridas por el pueblo conoce a Don Segundo Sombra, con quien queda maravillado y decide escapar tras él. A su lado se convertirá con el tiempo en un gran gaucho muy instruído. Sus tías eran solteras, mandonas, gritonas y cuando Fabio llegó a su casa parecía que solo pensaban en su bienestar, pero a medida que pasó el tiempo, utilizaron a su sobrino como mandadero. La novela cuenta anécdotas propias del ambiente de campo, con interesantes leyendas fantásticas y amoríos con chinas, realizando una rica descripción del paisaje en el que transcurre. Don Segundo Sombra es el típico gaucho, con sus cualidades de voluntad, coraje, valentía, entereza, ingenio, dominio de sí, maña, paciencia y prudencia. Este era un hombre con el pecho vasto, las coyunturas huesudas como las de un potro, los pies cortos con un empeine a lo galleta, las manos gruesas y cuerudas como cascarón de peludo. Su tez era aindiada, sus ojos ligeramente levantados hacia las sienes y pequeños. Don Segundo Sombra era además, un hombre paciente y práctico, ya que sabía todos los recursos del oficio de domador. Era un admirable contador de cuentos, los cuales narraba con tal entusiasmo y esmero que lograba que los oyentes quedaran admirados al escucharlo. Y la mujer aquí la encontramos como esa mujer mandona, autoritaria.

Julio Cortázar criticó bastante la moral sexual burguesa como muchos otros escritores de su época. Se sabe que era un gran defensor del escritor francés Georges Bataille y de sus trabajos, orientados mayoritariamente hacia el erotismo y sus connotaciones positivas. Las mujeres y lo que representan son un tema que fue explorado en profundidad por el autor, gran seductor. El rol de las mujeres es esencial ya que esas encarnan ideas y son impregnadas de un fuerte simbolismo. La mujer tiene una dualidad interesante en la obra de Cortázar, ya que representa a la vez el orden y el desorden, por su esencia maternal de una parte y por su carácter represivo del otro. Parece haber dos tipos de mujeres: la “mujer-madre” y la esposa.

La “mujer-madre” se destaca por su naturalidad casi animal. Ese tipo de mujer relaciona a los hombres perdidos con el mundo, cumple el rol de musa y tiene una connotación sumamente positiva. En Rayuela, el olor a algas del sexo de la mujer representa, según el protagonista, su olor mas auténtico, su verdadera naturaleza. La “mujer-esposa” se caracteriza por su rigidez, su amor por el orden y por las leyes. La sexualidad en el mundo literario de Cortázar representa tanbién una lucha constante entre los hombres y las mujeres.

Si hablamos de Borges vemos el gran amor a su madre. Al hablar de Borges, surgen inevitables temas como la ceguera congénita, la timidez extrema, el amor por Buenos Aires y una edípica relación con su madre, Leonor Acevedo. Proveniente de familias argentinas y uruguayas tradicionales, aprendió inglés a través de su marido y tradujo La comedia humana, de Willian Saroyan. Cuando el escritor quedó ciego, fue una compañera y amiga comprensible y tolerante. Contestaba sus cartas, las leía, escribía sus dictados y lo acompañó en sus viajes por el mundo. Pero también fue una madre absorbente. Cada vez que Borges salía a cenar con alguna persona, después de hacer el pedido al mozo, necesitaba hacer un llamado a su casa. Leonor Acevedo estaba informada de cada uno de los pasos de su hijo. Éste era un procedimiento establecido. Borges la telefoneaba para darle cuenta de dónde estaba, con quién estaba, qué hacía y cuándo iba a volver a casa. La madre convivió con su hijo más de 80 años, interrumpidos por los tres años de su matrimonio. Fue su guía y su consejera. Tras la pérdida de su vista, se podría decir que Borges veía a través de los ojos de su madre. Aquí encontramos la madre absorvente.

Wilde dice en alguna de sus obras Hay sólo dos clases de mujeres: las que no se maquillan y las que se maquillan. Las que no se pintan son muy útiles. Si uno quiere ganarse una reputación de hombre respetable, lo único que tiene que hacer es invitarlas a cenar. Las otras mujeres son encantadoras. Sin embargo, cometen un error. Se maquillan para intentar parecer jóvenes. Nuestras abuelas lo hacían para que así pareciese que hablaban de manera brillante. Wilde ve lo exterior de la mujer.

En Leopoldo Lugones la representación femenina se fragua a través de un tensionado contrapunto, al modo de lo que ha sido calificado como una duplicidad en la poesía, dealización, pero también menosprecio por la mujer. Aparece la imagen de Astra y se funde con la de una virgen de senos dorados por el recuerdo del sujeto poético, recuerdo que incluye claramente las líneas y destrezas corporales de la virgen que resucita para gozar del culto religiosamente espiritualizado que el mismo sujeto poético pasa a dedicarle. Lo sagrado y lo profano, lo físico y lo espiritual, la resurrección y la muerte se entrelazan en estos versos que preparan la salida imaginaria hacia el Amor, la Esperanza y la Fe.

Horacio Quiroga tenía una obsesión por las mujeres muy jóvenes, incluso adolescentes. Su primer amor importante fue con la joven María Esther Jorkovsky, en 1898. Aunque no pudo llegar a casarse con ella, le dedicó dos obras: Las sacrificadas y Una estación de amor. Después, se enamoró de una alumna, Ana María Cires, con la que vivió en la selva y a quien dedicó su novela Historia de un amor turbio. Finalmente, acabó casándose con María Eleva Bravo que era compañera de estudios de una de sus hijas, y que también vivió un tiempo con él fuera de Buenos Aires, en Misiones, mujer que lo acompañó hasta el día de su muerte. Vemos en Quiroga la mujer de piel fresca, joven.

El enfoque en este trabajo es el rol de la mujer dentro del sistema patriarcal, y la manera como Arlt lo trata. Además, intento examinar la manera en que el autor hace su crítica de la burguesía a través de la figura femenina. En primer lugar, el sistema patriarcal prescribe dos roles a la mujer: esposa y madre; y cualquier desvío de esta norma se considera problemático. La mujer debe ser "pasiva y vulnerable", y esta actitud no ha cambiado mucho en la época de Arlt. El hecho de que Arlt presenta a la mujer como protagonista en muchos ensayos lo pone aparte de otros ensayistas. Si un ensayista del siglo XIX o XX la incluye, figura como marginada y estereotipada , pasiva y vulnerable. En contraste, Arlt es distinto porque en sus ensayos abundan las mujeres, y aunque la brevedad de los textos impide un desarrollo psicológico de éstas, cada personaje está exagerado para enfatizar una característica que resulta ser el enfoque del tema. Sus mujeres son parte de la estructura social en las aguafuertes.

Esa Mujer de Rodolfo Walsh es quizás el mejor cuento de la historia literaria argentina, escrito en 1966, gira alrededor de la figura mítica de Eva Perón y su cadáver embalsamado y fantasmal que anduvo escondido por la sede de Inteligencia del Ejército de la calle Viamonte tras el golpe de 1955, y luego tapado con una lona en la calle 25 de mayo, después de ser robado de la CGT para terminar enterrado en Italia con nombre falso y ayuda del Vaticano. Presenta la mujer activa, la mujer social.

Félix Luna no sólo ha escrito sobre La Rioja, ha sabido nutrir el amor entrañable que siente por ella con el amor que lo une a su esposa, riojana y aimogasteña, y que tiene la forma de la más tierna belleza poética, la mujer esposa, la esposa mujer.

En todos los análisis literarios sobre la mujer hallamos historias conjeturales, considerando algunas que la sociedad emerge de la familia patriarcal. El poder en el patriarcado puede tener origen familiar o fundarse en el acuerdo de voluntades, pero en todos estos modelos, el dominio de los varones sobre las mujeres se mantiene.

La vida cotidiana femenina, es muy distinta. La mujer actual tiene muchos roles todos y cada uno de ellos tan importante como el otro. Somos responsables del cuidado de nuestra casa, aunque tengamos quien realice el oficio, y estemos trabajando o estudiando fuera. Dirigimos y controlamos nuestra casa telefónicamente desde donde estemos, y por si fuera poco llegamos de trabajar y continuamos en la casa con lo relacionado con la tarea de los niños y algunas otras labores pendientes.

Como mujer hemos librado una dura batalla para entrar al mundo laboral y ganarnos un espacio que teníamos negado, lo cual ha incrementado el trabajo y la responsabilidad de la mujer ya que con esto no deja de lado el papel mas importante que tenemos, como es el de cuidar de la familia. Esta incursión en el mundo laboral ha hecho que la vida familiar se vea modificada comparada a la que tenían nuestros padres y abuelos, épocas donde la mujer permanecía en la casa todo el día realizando labores hogareñas y cuidando los hijos.





Beatriz Valerio









Ilustración: Constanza Carmi



Etiquetas:   Sociología   ·   Mujer
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