La empresa de Paco

Esperaba paciente en una larga cola del Banco Imposible de Crédito. La cosa iba lenta. Delante de mí un señor, bien armado, pincelada de caballero, franco, gesto serio y preocupado. Mientras la lentitud hacia la ventanilla avanzaba entablamos conversación.

 

. La cosa iba lenta. Delante de mí un señor, bien armado, pincelada de caballero, franco, gesto serio y preocupado. Mientras la lentitud hacia la ventanilla avanzaba entablamos conversación.

- Hola, soy Paco, me saludó.

- Hola que tal, yo Javier.

- Aquí se suelen perder las mañanas y, la mayoría de las veces, para nada. Cuanto más crudo lo tienes más difícil te ponen las cosas.

- Los bancos son así, más voraces que las pirañas. No sueltan ni céntimo, especialmente ahora que las cosas no marchan bien.

- No es que no marchen bien, no, es que no marchan nada, matizó Paco un tanto airado.

- La crisis es muy fuerte, habrá que esperar con paciencia para superarla, le dije como recurso.

- Todo esto nos pasa por actuar de forma irresponsable e inconsciente, derrochando y despilfarrando, y lo digo con pleno conocimiento de causa.

- Totalmente de acuerdo con usted Paco.

- Le cuento. Tengo una gran empresa que hasta hace unos años ha funcionado con orden y bastante bien, y lo ha hecho así gracias al trabajo riguroso bajo la batuta de gestores eficaces. La vida, que tiene estas cosas, me ha regalado 17 hijas, todas ya mayores y casadas. Con el propósito de personalizar la gestión de cada una de ellas en la empresa para que experimentasen su propia autonomía, todos los yernos acordaron hacer causa común para proponerme que desgajase la empresa en 17 partes, concediendo mayor proporción a los que más hijos tuvieran. Elevada la propuesta al Consejo de Administración y a los accionistas de la empresa, todos la aceptaron, aunque algunos con reticencias.

- ¿Y que tal resultó el proyecto?, pregunté.

- ¡Totalmente ruinoso! Por eso estoy aquí, soportando tiempo en las colas de los bancos esperando una ayuda de rescate. A veces tengo la sensación de que vivo aquí. Y es que la vida es así de ingrata. Los yernos desde su autonomía, no contentos con trocearme la empresa, no han cesado de pedirme más y más competencias, y más dinero, y venga transferencias de gestión, y más pasta……

- Hombre, considero que es bastante negativo romper el dinamismo de una gran empresa.

- Así es, pero eso no es lo peor. Lo más punzante es que estos manirrotos de yernos, al ver que la cosa marchaba, había financiación, trabajo y recursos, comenzaron a gastar y a gastar con avaricia y sin límite. Dotaron a las fraccionadas empresas de caras y grandiosas infraestructuras, a veces inservibles. Se liaron a comprar caras mansiones, chales y hasta palacetes. Se llenaron de parásitos tiralevitas llamados asesores. Se han dotado de lujosos coches con sus respectivos chóferes. Han manejado Visas de Oro sin control. Incluso hasta para pagar servicios en puticlubs. Se han dedicado a vivir opíparamente, rodeados de lujo y de moquetas, y con salarios suntuosos…….

- Claro, así pasa lo que pasa.

- Así se llega a la ¡¡¡ruina total!!! al ¡¡¡caos absoluto!!! Con tanto despilfarro la empresa y sus despojos están totalmente hipotecados. Los ingresos no llegan y los gastos corren como galgos. Fíjese Javier la cara dura de algunos. A pesar de la caótica situación, uno de los yernos, el Mas manirroto, quiere independizarse de la empresa y, encima, pide que le paguemos entre todos los pufos acumulados por su nefasta gestión…….

- ¡Eaaaa Paco! ¡Pare, pare, que esa empresa la conozco yo!

- ¿Cómo?

- ¡Esa empresa se llama ESPAÑA!

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales