Si no desarrollamos el gusto por trabajar, lo más probable es que quedemos excluidos del mundo del trabajo. Un mundo del trabajo que cada vez necesita menos de las personas, porque cada vez incorpora más tecnología que las desplazan. Teniendo más posibilidades de pertenecer a esa parte del mundo, quienes sienten satisfacción cuando desarrollan una tarea. A diferencia de los que ocupan un puesto de trabajo a regañadientes o porque no les queda más remedio, forzados por las circunstancias de tener que obtener los fondos para sobrevivir, él mismo, además de las personas que están a su cargo.




