El origen del arquetipo llamado “sombra” en el modelo de individuación ideado por Jung, se debe a lo que negamos de nosotros mismos y le atribuimos a los demás: Si algo no me gusta, juego a que eso no existe, pero como tengo miedo que, en el momento en que yo menos me lo espere, aflore y me descubra, empiezo a condenarlo en los otros.



