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¿Quién es el Verdadero Gurú del alma humana? La Moda de los Gurúes de nuestro tiempo.


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26/08/2012


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Desde hace unos 137 años, es decir, desde que se fundara la Sociedad Teosófica el 17 de Noviembre de 1875 en Nueva York, el mundo occidental ha sido invadido por un bacilo cultural de amplia difusión, que llamaremos LA FIEBRE DE LOS GURUS. La propia señora Blavatski nos trajo la inquietud por los primeros: Morya, Koot Humí, Serapis, Hilarión, Apolonio de Tyana. Y nos recordó a Hermes Trismegisto, a Gautama Budha, Zoroastro, Manes, Laotsé, y a muchos Adeptos de nombres ignotos venidos de Sirio y habitantes de la misteriosa ciudad de Shamballa o Sangri La.


Grandes Maestros invisibles, venidos de las estrellas, sin cuerpos físicos, viajando en cuerpos sutiles o como mentes, se habían establecido en los planos etéricos de la tierra y habían tomado a su cargo la evolución humana, injertando en el cerebro de un cierto pitecantropus, una chispa de conciencia intuitiva y de mente abstracta, un gérmen de inmortalidad que nos hacía pertenecer al linaje de los Dioses. Eso nos explicaba Helena Blavatski y sus discípulos, en sus famosos libros LA DOCTRINA SECRETA e ISIS SIN VELO.

Estos maestros, o gurues, como se les llama en la india, a medida de que la humanidad iba evolucionando, eran reemplazados por maestros surgidos de la misma humanidad que había sido ayudada por millones de años, y ahora esos redentores cósmicos podían retornar al hogar celestial del que habían venido. Así los cargos originales de la gran logia blanca o de la gran logia de Sirio eran ahora ocupados por humanos trascendidos e iluminados por la sabiduría divina y universal.

Así comenzó la fiebre. Luego vinieron a Occidente Vivekananda, Paramahansa Yogananda, Jiddu Krishnamurti, Abdul Baha de los Bahaís, Baktivedanta Swami Prabupada, Maharishi Mahesh Yogui, Gurú Bahan de los Sijs, y muchos otros que sería muy largo enumerar.

Además, a los ya nombrados se agregaron los gurues que no salieron de su tierra y que se dieron a conocer por medio de otros occidentales que irradiaron sus libros y doctrinas, como es el caso de Sri Ramana Maharshi o el de Sri Aurobindo Gosh, el maestro de Gabriela Mistral. Como también nos fue llegando la influencia de algunos indúes convertidos al Catolicismo, y miembros de la Orden Jesuita, como es el caso de Anthony de Mello.

A ellos se nos agregan el Dalai Lama y las visitas de miles de lamas tibetanos de diversos grados jerárquicos, huyendo del Maoismo Marxista chino, y promoviendo el camino del diamante o vajrayana.

Así planteadas las cosas nos debemos preguntar si acaso con tantos gurues en el mundo tenemos más luz o menos luz, si en la eterna batalla de la Luz contra la Oscuridad vamos ganando o perdiendo. Debemos preguntarnos si esta invasión de agentes de la sabiduría de oriente nos han ayudado a entender la vida y a vivir en justicia y fraternidad, o nos han desorientado, y tal vez hemos perdido la ruta.

De partida debemos recordar que la palabra GURU no significa Maestro, significa EL QUE DISIPA LA OSCURIDAD, o el que Aparta las sombras, el que ilumina. (Gu es la oscuridad y Ru es la fuerza que aparta la oscuridad). Por añadidura se piensa que quien ilumina es un ser superior o un ser perfecto. Pero pueden haber iluminadores que sean de muchos niveles y calidades, y que no son maestros, ni dioses ni avatares.

Según las doctrinas Sijs, del famoso Gurú Nának, del siglo XVI, con 25 millones de seguidores en el mundo actual, EL VERDADERO GURU DE LA HUMANIDAD ES DIOS MISMO, ASENTADO EN EL INTERIOR DE CADA SER HUMANO.

Este gurú universal omnipresente, o el Sat Gurú Deva, (el verdadero maestro divino) envía a la tierra a un representante suyo, o un reflejo de su luz admirable. Y hace eso porque los seres humanos, aunque tienen a Dios dentro y por encima de ellos, no les es posible conocerlo directamente, sin la gracia del mismo Dios, canalizada por el profeta o el representante oficial del Supremo. Hay una conexión interna que falta para conocer a ese ser interno hiperluminoso, y eso lo aporta el Enviado. (Siloh lo llama la Biblia).

En algunos casos, muy pocos, desde luego, el profeta enviado es más que un profeta, es el caso de los Avatares o de los Descensos de Dios en forma humana. De ellos la humanidad conoce bien a dos de ellos: Jesús y Krishna. Y se nos pierden en las tinieblas de la historia otros como Osiris, Rama, Pitágoras, Narashimha, Orfeo, Perseo u Odín.

Aquí vale la pena recordar que aunque haya miles de iluminadores e instructores en la tierra,  LA LUZ ES UNA, EL YO SUPERIOR ES UNO Y OMNIPRESENTE, y que ese mismo dijo claramente, en el evangelio de san Juan 8,12 YO SOY LA LUZ DEL COSMOS, EL QUE ME SIGUE NO ANDARA EN TINIEBLAS, PUES TENDRA LA LUZ DE LA VIDA.

Andar en tinieblas es andar en pecado, en la ignorancia, en el Adharma, fuera de la ley divina escrita en nuestros corazones y en los libros sagrados. Andar en la luz es andar en la sabiduría de Dios, en la rectitud, en el amor compasivo y sanador, en el autocoantrol, en la paz interna, escuchando al divino omnipresente y obedeciéndolo a cada instante, cumpliendo fielmente la misión que nos haya sido encomendada.

Que el meditar y el buscar experiencias internas sublimes en reinos hiperfísicos no nos haga olvidar que el cuerpo es un templo y que hay que cuidarlo, sin mariguana ni LSD, sin alcohol ni trasnochadas duras. Que el meditar y buscar la luz interna no nos haga olvidar que hay demonios que ocultamente intentan desviar al hombre del camino de la salvación y de la verdad. Sólo viviendo una vida sabia y sana podemos agradar al gurú eterno que vive dentro de nosotros desde siempre y para siempre. La fiebre de los gurues puede ser sanada, pues tras todos los gurues existe un solo Gurú, a El hay que buscar y servir, y unirse con él.

Este consejo está claramente expresado en el Libro de Deuteronomio, capítulo 13,4. Allí dice: EN POS DE YAHVEH VUESTRO DIOS ANDAREIS, A EL TEMEREIS, GUARDAREIS SUS MANDAMIENTOS Y ESCUCHAREIS SU VOZ, A EL SERVIREIS Y A EL OS APEGAREIS. Eso es el Karma Yoga, Bakti Yoga, Gnana Yoga y Raja Yoga, es Unión con Dios, es vivir en el Sabdabrahmán, en el sonido original del Creador. Fuera de esto NO HAY ESPERANZA NI SALVACIÓN PARA NUESTRA ESPECIE.

 



Etiquetas:   Misterios   ·   Religión

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1 comentario  Deja tu comentario


, Excelente recordatorio, Maestro. Muy iluminador. Felicitaciones.




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