Enen

 

.

¿Cómo entre tanta materia, energía y cuanta cosa existe fui dispuesto a ser esto, precisamente inteligencia?

Como soy eternidad, soy todo y nunca jamás nada.

Se dice pienso luego existo o en oposición existo luego pienso ¡No soy acaso las dos! ¡Y aún soy mas!

Soy unión de todo lo posible, pero mi otra cara es lo imposible.

Soy sentido, sin-sentido y también el contrasentido lo necesario en todas las cosas.

Soy determinismo mi apodo el azar.

Metafísica soy, mi vía es nacer siendo conocimiento vulgar, mi niñez es el empirismo, mi adultez el positivismo, mi cenitud es filosofar y la muerte el ultimo de todos mis caminos es ser lo que soy otra vez, es decir, volver a nacer y profundidad.

Soy con nombre, difiere según las edades alfa hoy, omega mañana.

No nacer es una parte de la existencia eso es existir y preexistir, atrás fue progresar en distintas medidas y proporciones más hay un límite, nunca ilimitados fueron los frutos del árbol, más en su medida lo que es propio eso le es dado.

Universo esa es mi herencia ilimitada aún así todas las cosas están contadas.

Nada se esconde de mí sino lo que no quiero ver, más cuando vea entenderé en todo esta lo que nadie comprende, eso que llaman ausente ¡Estando presente!

Mi ley es esta: ser según la ley, ¿qué es esta? sino un eterno retorno al pensamiento, acto y vocabulario, justicia, castigo o mediación, ¡en voluntad, tiranía o accidente, impulsando o/y siendo impulsado!

Camino siempre andando, descanso siempre reposando.

Ayer es ayer, más es hoy, y mañana será ayer.

Hoy es ayer, más es hoy, y mañana será hoy.

El futuro es ayer, más es hoy, y mañana será el futuro.

Destino ese soy yo atrapo e induzco, el inevitable dominio ¡Ese, el albedrío!

Justifíqueme todo el existir, este manto del universo me transforma, aquel el que da me dio:

¡Carne y hueso!

Soy el sano que enferma y el enfermo que sana esto y ¡Mil combinaciones mas!

Fluyo cual corriente, velocidad luz, sí, ese soy: ¡El lento pasar!

Mido tan poco, sí, esos diminutos: ¡Y tan grande soy!

Sin fin es mi nombre, ¿más no es esto un fin? 

Deseo de todo, deseo de nada, esto y nada mas.

Hablo de ti, confío en mí, mas niego y acepto todo.

Laberinto abrupto, eterno trastorno.

Loco llamado sano, sano llamado loco; ¿Quién es quién? y ¿Por qué se llaman igual?, ¿acaso tienen el mismo nombre?, o ¿lo toman prestado por allí?

Placentero amargo saber, amargamente placentero.

Como fue que en medio de todo llegaste a ser algo, como esa universalidad se disloca en individualidad.

En medio de todo soy la nada y esa nada es parte de todo.

Pudiese escudriñarte más la comisión es iniciar lentamente hasta al fin, terminar eso es iniciar.

La respuesta hace a la pregunta, y la pregunta a la respuesta.

El abisal no es tan profundo, mas el espacio es un giro eterno.

Confunden las tinieblas menos al que sabe mirar en ellas.

Señor, dominio en todas las cosas, potestad arriba, abajo y en todo lado.

Todo necesita ser sujetado, lo no sujeto no es de nadie, más algo es de alguien, sino todo seria extraviado.

Lo que no se entiende es entendido, y lo entendido ¿Acaso se desentiende? a la pregunta respuesta digo: así es, ya que no es y es.

Es tenebrosa la luna más no me asusta y el sol me muestra su agradable luz, mas desconfío de ellos quien sabe cuantos eclipses me han demostrado sus verdaderos rostros.

La palabra no solo fallece, también resucita.

Mi tema es conocido soy saber, el saber de todas las cosas, soy ideas sencillas y complejas, lo difícil que se hace fácil porque es fácil y eso tan sencillo que se vuelve difícil porque es difícil.

Mi situación celestial es envuelta por diferentes esferas, mantos que me cubren y que solo tapan la desnudez, cuando siempre el cuerpo es más que el vestido.

Impulsado voy a ningún lado ese ya está ocupado por alguien que no quiero ver, yo, que al nunca ir nunca llegue.

Que loca cordura llamada razón, que extraña razón me da la locura.

Instintivamente o pulsionalmente soy ilógico.

Se tanto que no sé nada, y como nada se por eso se todo.

Cuanta equivocación se ve en mi, sí, mi lógico error, más instintivamente soy correcto.

Tengo una denuncia: reclamo ser dueño de todo por vía legal e ilegalmente reclamo ser dueño de nada.

Mis letras deslumbran por eso su función principal es obscurecer, no por nada las sombras vienen de la luz.

Semilla amarga triste realidad, árbol deseable ¿Que has de dar?

Señores dueños del universo apropiado de tantos que por derecho él les es dado, ¿cómo es lo de ustedes de alguien más y eso que llamo mío y llamare mío lo he de entregar, para que lo demos a otros que como nosotros estas cosas se han de preguntar? 

Felicidad, tristeza si uno falta falla la existencia.

Recuérdese a Fereo:

Diestro Dios, hijo de luz, padre de dolor que en su lucha por algo llego a la nada condenado a ser lumbrera y no poder alumbrar camino de nadie, ni de si mismo.

¡Oh, miro porque no miro!

¡Oh, oigo porque no oigo!

¡Oh, siento porque no siento!

¡Oh, oh!

Finalmente he terminado, sí, allí donde inicie, porque donde comienzo es mi inicio si fin otra vez.

Eternidad eres hombre, eternidad eres mujer: tierra, agua, viento y fuego.

De la eternidad viene este canto:

Él, Ella, los dos, muchos otros, repitamos infinitas veces; Él, Ella, los dos, muchos otros, etc…

Digo todo, digo nada, nada es todo, todo es nada, hablo de lo simbólico, de lo real y lo imaginario.

En la eternidad existe un eco que dice; soy amor y eso llena todo lo que existe, sin mí se seca el árbol y la flor pierde su color, si ese rojo que se llama Reyel, sí, la sagrada flor del universo.

Escucho voces que existieron, que viven y que vendrán, generaciones sin fin, soy una la que dice: ¡Heme aquí!

Mi alma se eleva, asciende llega a la cúspide de lo sublime, sí, soy yo.

Viaje, eterno retorno, viejo sendero recorrido más ahora vuelto nuevo ante mis ojos.

Rodeo un circulo camino sobre él, digo esto lo he vivido, ¡sí, otra vez!

Enen vive:

¿O acaso piensas dejar de existir?

La Naturaleza es mi vestidura hermosa, más muchas ropas me adornan, algunas

solo quitan mi esencia, esa la que me da presencia.

Eternidad me asombra el cómo eso que es menos da más, no sabía la sustracción en cuestiones de cosas solemnes equivaldría al plus de todo sea en vida o muerte, resurrección, reencarnación o inexistencia.

Has bebido el elixir de la vida, tienes el sueño de los alquimistas, todo lo que quieres se convierte en oro, oráculo eres, pues profeta verdadero las sienes tienes, en ti esta la piedra filosofal, el cristal de tu vida, viendo en ti, ves todo el ayer, el hoy y el para siempre.

Siempre la peculiar situación Amo-Esclavo nunca sabiéndose a ciencia cierta quien domina a quien.

Traes contigo la sangre de titanes ciertamente como Zeus necesitas a Prometeo el te adivinara, sí, lo que ya está escrito.

Ante tú aquí, allá y en todos lados ceden todas las cosas: ¡monstruosa y fastuosa eternidad, oh holístico circulo vicioso!

No toda bendecida, antes bien maldecida.

Necesitas lenguaje para que te hagan existir, curiosa cosa, si no simplemente no existes.

Mandas disfraz al sufrimiento, incauto quien no sepa mirar el cuerpo y más aun lo que es lo más esencial de todo.

Te nombraría bestia de seis cabezas, no puedo, tienes mas.

Cual ángel sermoneas, impresionas, quebrantas al perfecto.

Clamas y no te oyen y cuando sus gemidos suben ante ti:

¿Qué vas a hacer?

Matemáticamente no sabes contar y sin embargo te llaman matemáticas.

Quebrantada  lloras, cual polvo estelar entre las estrellas.

Y ¿A quién vienes? ¿Qué buscas? y ¿Por qué permites sea yo quien pregunte tan abominables preguntas?

Gracia, Hijo de luz, condenación, tú, Perdición.

Me opongo a existir, me opongo a desistir.

Y lo dije al no decirlo, mas lo afirmo al negarlo.

Muestras en el espejo tu imagen inexistente, falsa, más sin esa falsedad tu realidad no sería nada.

Te quedas reciclada, de la nada haces todo y ese todo es nada una y otra vez nada.

El tiempo clama dueño más el tiempo tiene sueño, tantas noches de desvelo solo le traen durante el día ensueños y como no duerme alucina que no camina, mal augurio seria esto, sin él nada se movería, la lluvia al descender nunca caía y entre otras cosas sucederían.

Cierta clase de ennoblecimiento cubre el manto de aquel que en demasía se ha otorgado a desenfrenada carestía de sí mismo, convirtiéndose en nadie siendo el todo de alguien.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales