Igual que para la mayoría de ecuatorianos, para nosotros, San Lorenzo de Esmeraldas, ha sido un enigma. Al fin hace un mes decidimos viajar y llegamos al lugar. A partir del terminal de Guayaquil comenzó el periplo. Trans Esmeraldas, la empresa que ha sido cuestionada pero que rectifica procedimientos, nos llevó en cinco horas hasta Santo Domingo de los Tsáchilas. Lo hizo bien, no vimos anomalías, y enseguida tomamos la nueva ruta en auto particular para arribar en horas de la media tarde en un calor sofocante e instalarnos para descansar ya concluida la jornada. Ni la mínima idea de salir de noche. En tierra extraña y con el recelo que causan sensacionalistas informaciones de la prensa, exageradas por cierto, no quedó más remedio que quedarse en el cómodo hotel viendo televisión. Pero saco provecho: “En el comienzo del universo todo estaba en orden (big bang). Desde allí se ha estado convirtiendo en más y más desordenado…”, dice Ludwing Boltsmann, físico austriaco pionero de la mecánica estadística.



