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Bien ser Bien estar


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12/04/2011


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BIEN SER


BIEN ESTAR.

 

Autoconocimiento y crecimiento personal.

Cecy Valerio

“Tanto mis imperfecciones y fracasos como mis éxitos y dones son bendiciones de Dios y lo deposito todo a Sus pies”.   Mahatma Gandhi.

 

Por lo regular nos resulta  fácil describir a los demás, hablar de la manera que sienten, actúan o reaccionan, de cómo son o deberían ser, de sus comportamiento, de sus características emocionales y físicas, incluso, nos atrevemos a decir cómo debería ser su vida en base al diagnóstico que hemos realizado de ellos. Sin embargo, qué difícil, para algunos imposible, es mirar hacia nuestro interior y descubrir quienes somos.

 

Recordemos que el autoconocimiento es el inicio del camino al crecimiento personal. A partir de mirarme, descubrirme y darme cuenta puedo llegar a aceptarme con amor y empezar a trabajar con todo aquello que lastimó mi auto-concepto y autoestima. Quizás fueron afirmaciones de personas cercanas  que desde pequeños nos decían y que fueron tejiendo el  concepto que nos formamos de nosotros, teniendo como resultado inseguridad.

El conocerme y aceptarme, me brinda la capacidad de tener claridad interna para saber qué quiero y puedo hacer con esta persona que soy. Tomar conciencia de mis aspectos positivos, todas las virtudes, talentos y cosas buenas que tiene todo ser humano, pero que muchas veces se ven empañadas por la negación,  pesimismo, tristeza e inseguridad,  me ayudar a valorarme como persona.

 Decir frases a los niños tales como “No sirves para nada”, “tú no sabes nada”,  puede traer como consecuencia que el pequeño se forme esa idea de sí mismo y que a lo largo de toda su vida no explore ni descubra las potencialidades que trae en su interior. He estado en talleres en los que se nos ha pedido a los asistentes  escribir, en dos columnas, las virtudes y los defectos. Hay quienes tienen una lista interminable de los defectos y les resulta difícil identificar las cualidades.

 

Podríamos transitar por la vida completando ciclo biológico de nacer, crecer, reproducirse y morir, sin darnos cuenta de los dones, esos regalos que nos han sido dado a todos, que habitan en nuestro ser. De las cualidades y fortalezas que son las que me sacan a flote en esos momentos difíciles que se presentan en la vida. Darme cuenta de mis capacidades y aspiraciones, de mis sueños, proyectos y metas.

 A mí me resulta hacer todo esto por escrito a manera de inventario personal, siendo honesta y sincera conmigo misma. Si hasta las pequeñas tienditas hacen su inventario periódicamente con sus respectivos “debe” y haber” ¿Por qué no hacerlo nosotros.? El acompañamiento aquí también es muy importante ya que es muy fácil engañarnos o justificarnos, sobre todo cuando se trata de aquello que urge cambiar. Puede ser profesional o espiritual.

Reconocer nuestras debilidades, defectos y faltas no tiene como objetivo el castigarnos y culparnos. Sería contraproducente hacerlo. Sin embargo, sí ayuda el identificar la naturaleza de esos aspectos de nuestra vida para  darnos cuenta que están entorpeciendo nuestro  desarrollo personal y desde ahí, trabajarlos. ¿ Qué hay detrás de esa ira?, ¿ De esa tristeza?       ¿ Por qué reacciono de tal manera y no de esta otra? , ¿ Por qué determinada situación desencadenó este sentimiento? Son preguntas que nos hacemos con frecuencia con respecto a nuestras reacciones y sentimientos.

Identificar la ira, los celos,  la envidia, el resentimiento, la culpa, y tantos más,  será sano en la medida de que sea para conocerme y ver si decido continuar con ellos o trabajarlos y dejarlos ir para dar paso a una vida las equilibrada y en armonía conmigo misma y con los demás. San Agustín de Hipona reconoció la necesidad de no perderse en la exterioridad, sino más bien afrontar el serio compromiso de ir al interior de uno mismo y conocerse.

Conocerme y aceptarme incluye mi físico,  con el único cuerpo que tendré para toda mi vida y que requiere de mi amor y cuidado. Reconocerme en mi nombre, con todas sus letras, porque es parte de mi identidad. Si de entrada no te gusta ni aceptas  tu aspecto físico, ni tu nombre,  algo habrá que hacer (para aceptarlos no para cambiarlos). Un corazón lleno de agradecimiento es una buena ayuda.

El autoconocimiento, como la autoestima, la creatividad, la capacidad de aprender o la auto-aceptación son herramientas que van equipando nuestro interior. Pero recordemos, la herramienta da la posibilidad, no trabaja sola, la intencionalidad de quien la usa y como la usa es lo que vale

Etiquetas:   Comunicación

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