Miro la mesa de mi estudio, en un lado las tizas del pastel algo desechas del uso juegan entre ellas con los colores a su dulce y loco antojo, en el suelo y a poyado en la pared un retrato de una niña recién terminado, al lado derecho restos de papeles arrugados, un taco de papeles encuadernado con polipropileno traslucido recién preparado para llevar a la editorial y la pluma al otro lado esperando nuevas instrucciones, colores, armonía, letras, papeles, pluma, mi profesión es un coctel de letras y colores unidos por mis pensamientos.




