Cuando la escuché me quedé turulato. ¡Pobre chica! me dije. Por eso, como gesto de solidaridad y amables deseos, me permito recomendar a la vicesecretaria del PSOE, Elena Valenciano, que controle la galopante pérdida de memoria que está padeciendo. Si los síntomas iniciales de desmemoria no se atajan con prontitud, la cosa puede ponerse chunga, o sea, puede desembocar en un penoso proceso de Alzheimer que, incluso, puede llegar a ser irreversible. Además y a pesar de los indicios que apunta, sería lastimoso que una señora, aún joven y aparente como doña Elena, aunque escasa en formas, pueda llegar a padecer esa cruel deficiencia sin-memoria.



