La Leyenda de la Vera Cruz (I / II)

Debido a que el post me ha salido un poco largo, voy a dividirlo en dos partes para que sea más cómodo de leer. Espero que os guste. Lo he segmentado de esta forma:

 

. Espero que os guste. Lo he segmentado de esta forma:

  • La Leyenda de la Vera Cruz I. Situación. El encargo. Aspectos iconográficos generales. Técnica del fresco.
  • La Leyenda de la Vera Cruz II. Aspectos formales: color y luz. Los personajes. Influencias: Pisanello, Alberti, Paolo Uccello, Domenico Veneziano. La técnica de la perspectiva y la impronta de Masaccio y Brunelleschi.
 

La Leyenda de la Vera Cruz I

 

La Capilla Bacci, en la Basílica de San Francesco (Arezzo), alberga una de las grandes obras, o la obra maestra, como muchos autores han querido señalar, del genio de Borgo San Sepolcro, Piero della Francesca. La Iglesia franciscana acoge los frescos del ciclo de La Leyenda de la Vera Cruz, comenzados entre 1452 y finalizados alrededor de 1466. La entrada a la Capilla se realiza de manera libre, y el precio del billete es de cuatro euros. Debido a la afluencia de público, es conveniente realizar una reserva previa por Internet o de manera telefónica, que sube el precio estimado a seis euros. Merece la pena adentrarse en la oscura Basílica, construida a finales del siglo XIII, y dejarse deslumbrar por la luminosidad de los frescos del temprano Renacimiento italiano.

 

El encargo de la decoración de la Capilla Bacci le viene a Piero della Francesca tras la muerte del maestro Bicci di Lorenzo, también toscano, al que se le había confiado la realización de la obra como primera opción. En 1452 Della Francesca se encuentra en Arezzo, tras haber completado numerosos viajes por la Toscana, incluyendo Florencia, y también a Rimini, donde conoció al maestro Alberti y donde pudo admirar parte de su gran legado arquitectónico, como el Templo Malatestiano, cuya impronta el pintor tomó como referencia para realizar alguna de sus arquitecturas dibujadas.

 

Della Francesca no estuvo solo cuando acometió el encargo de la Congregación franciscana. Entre las distintas manos que pintaron los frescos se ha reconocido la de sus ayudantes Lorentino d’Arezzo y Giovanni di Piamonte. La Leyenda de la Vera Cruz tiene sus fuentes escritas en la Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine. El capítulo LXVIII recoge “La invención de la Santa Cruz”, y narra en distintos pasajes la historia de cómo la Cruz de Cristo fue encontrada, protegida, semidestruida y vuelta a encontrar, entre muchas vicisitudes. De este modo comienza el capítulo:

 

“Celébrase en el día de hoy la fiesta de la Invención de la Santa Cruz, porque en un día como éste, la Santa Cruz fue encontrada. La madera con que la Cruz había de ser construida había sido hallada mucho antes, como luego diremos, por Seth, el hijo de Adán, en el Paraíso Terrenal; por Salomón en el Monte Líbano; por la Reina de Saba en el Templo que Salomón construyó; y por los judíos en el agua de una piscina; pero la Cruz propiamente dicha fue descubierta por Santa Elena en el Monte Calvario tal día como hoy”.

 

En el párrafo se resumen tres de los episodios que Piero della Francesca representa en su obra: La muerte de Adán, La adoración del Santo Madero y el encuentro de Salomón con la Reina de Saba, y el Hallazgo de las Tres Cruces y reconocimiento de la Vera Cruz. A estos capítulos añade además El traslado del Santo Madero o Entierro de la Santa Cruz, El sueño de Constantino, La Batalla de Constantino y Majencio, El suplicio del hebreo, La Batalla de Heraclio y Cosroes, La exaltación de la Cruz y La Anunciación. Completan los frescos figuras de profetas, ángeles y santos (ver disposición del esquema en foto inferior).

 

En primer lugar, se llevaron a cabo los cartones preparatorios para la colocación en lunetos y recuadros de las distintas escenas. Como indica Nieto Alcalde, Piero realizó los dibujos con extrema precisión, y más tarde, añadió a la técnica del fresco tradicional una ejecución en seco típica de la pintura sobre tabla. Se valió de pigmentos ligados a sustancias grasas para obtener efectos de especial luminosidad y definición para algunas figuras.

 

La técnica del fresco que se comenzó a hacer en el siglo XIV es la que se empleó hasta el XVI sin apenas cambios, y ha perdurado hasta hoy, intacta, tal y como recoge Corrado Maltese en Las técnicas artísticas. El fresco es un tipo de pintura mural realizada con pigmentos y tierras naturales mezclados con agua. El muro se prepara previamente con una capa de "arriccio", que sirve para alisar la superficie y dejarla apta para el trabajo. Tras ello, los pigmentos se aplican sobre una capa de "intonaco" fresco, que debe permanecer húmedo mientras se está trabajando. El "intonaco" consiste en una mezcla de polvo de mármol, cal y agua. Cenino Cennini en El Libro del Arte recoge el modus operandi de esta técnica, y recalca que la duración de esta labor no debe durar más de una jornada debido a que la cal se seca en el plazo de un día y no absorbe más pigmentos. No admite tampoco ni correcciones, ni repintes ni retoques, y si se desean hacer, tienen que realizarse una vez seco, y a través del temple –que no es tan duradero como la técnica del fresco- y cuyo aglutinante principal es la clara o yema de huevo.

 

Pero para los que estéis interesados en la técnica “dell’affresco” más en profundidad, los pigmentos y la tarea diaria de un pintor, os adjunto estos tres vídeos en los que se explica con claridad y amenidad.

 

Autor: Piero della Francesca (y taller) Fecha: 1452-1466 Fresco Basílica de San Francesco, Arezzo, Italia

UNETE



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