Las posiciones de Rusia y los EEUU en el conflicto sirio son cada vez más controversiales. Las dos potencias, alegando distintas razones, se han negado a soluciones que salgan de la ONU. Rusia se ha opuesto vehementemente a cualquier forma de intervención foránea autorizada por el Consejo de Seguridad, quizá temiendo que el antecedente libio confirme en la mente de sus socios y aliados que hay un patrón de conducta y que con Moscú no se puede contar cuando más se le necesita. Los EEUU, por su parte, ha vetado a priori la solución de paz negociada propuesta por el enviado especial del secretario general Ban Ki-moon, el ex secretario Kofi Annan, porque en la misma se contempla la participación de Irán como uno de los facilitadores para el diálogo –si uno de los objetivos es debilitar a la teocracia a través de su único aliado estatal árabe, mal podría Washington darle a Teherán protagonismo diplomático en el conflicto-. Dada la situación descrita, ¿cuál es el juego de los dos poderes? Deducimos que es darle una oportunidad a la guerra.



