¡Ay Rajoy, cómo achuchas!

 Me duelen mucho, hasta los tuétanos, los recortes y las nuevas subidas impositivas decididas por el Gobierno del señor Rajoy. Soy perfectamente consciente que el anuncio y la aprobación de estas nuevas medidas para afrontar la crítica situación de déficit, también le duelen, quizás tanto como a mí, al propio presidente, seguro. El estado de la contabilidad nacional, además de ruinoso, es famélico. Sobrevive en los fondos del abismo y con los peldaños de la escala de salida rotos. Casi todas las arcas se encuentran atestadas de telarañas polvorientas por el efecto, en algunos casos, del paso de los vampiros. Asumo que los drásticos y restrictivos ajustes a nuestros tísicos bolsillos son medidas que, a pesar de su impopularidad, son necesarias de adoptar, pero aún reconociendo la necesidad de su aplicación, me joden muchísimo.

 

. Soy perfectamente consciente que el anuncio y la aprobación de estas nuevas medidas para afrontar la crítica situación de déficit, también le duelen, quizás tanto como a mí, al propio presidente, seguro. El estado de la contabilidad nacional, además de ruinoso, es famélico. Sobrevive en los fondos del abismo y con los peldaños de la escala de salida rotos. Casi todas las arcas se encuentran atestadas de telarañas polvorientas por el efecto, en algunos casos, del paso de los vampiros. Asumo que los drásticos y restrictivos ajustes a nuestros tísicos bolsillos son medidas que, a pesar de su impopularidad, son necesarias de adoptar, pero aún reconociendo la necesidad de su aplicación, me joden muchísimo.

- Me duele mucho, bastante, la nueva subida del IVA en dos y tres puntos. Todos sabemos que en España este impuesto es ligeramente inferior al de otros países de la U.E. y que, por asuntos de competitividad, nos obligan a subirle. Pero me cruje más que no se defienda que aquí, en España, tenemos los salarios mucho más bajos que en el resto de Europa.

- Me duele mucho, creo que más a los afectados, la eliminación de la paga extra de Navidad a los funcionarios. Este sector de trabajadores se ha visto reiteradamente perjudicado por recortes y congelación de salarios aplicados de forma reiterada. Pero aún me cruje más que la eliminación de esa paga no se haya ampliado a Diputados, Senadores y resto de mamandurrios que se nutren de la ubre de nuestros impuestos, y ello a pesar de la invitación explicita y directa planteada por el propio Rajoy.

- Me duele mogollón que a los parados se les reduzca la prestación a los seis meses y se diga, como justificación, que se hace para estimularles a buscar trabajo. Eso está muy bien pero, ¿dónde se va a buscar el trabajo que no existe? Me peregunto, ¿para qué coño pagamos la cuota del desempleo cuando estamos en activo? Pero me cruje y me revienta que el Gobierno no haya anulado, ni tan siquiera reducido, las cantidades gruesas y desproporcionadas que cobran los políticos cuando cesan y pierden la representatividad política.

- Me duele bastante que, estando las cosas como están, tan sólo se haya decidido un recorte del veinte por ciento para las subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales. Pero me cruje cantidad que estas subvenciones, junto a otras muchas que se reparten entre titiriteros y resto de camadas, no se hayan fulminado de forma total.

- Me duele más que un dolor agudo de muelas que el Gobierno, para reparar la caótica situación económica heredada, intente equilibrar el déficit a costa de los currantes, pensionistas y parados, aplicando recortes y subida de impuestos que más nos afectan. Pero aún me cruje más, con retortijones incluidos, que el señor Rajoy no se haya acordado en el velatorio decretar la eliminación urgente en la Comunidades Autonómicas, de las televisiones públicas, coches oficiales y embajadas.

- Sin embargo me causa menor dolor, casi alivio, el resto de medidas dirigidas al ahorro y a la moderación del gasto, como por ejemplo, al tímido recorte de subvenciones a partidos, sindicatos y patronal; recorte de liberados sindicales; reducción en un 30% los escaños de la corporaciones locales; control y publicación de las retribuciones de los alcaldes; unificar las competencias de las administraciones; reducción de empresas públicas, flexibilización del horario comercial, así como el resto de medidas de austeridad de las administraciones.

UNETE



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