Pensé que había expirado junto al test de Rorschach y al estudio Vicary. Sin embargo, el siglo XXI lo ha traído de vuelta vestido de instinto y ubicado en el cerebro reptiliano. La neurología actual ha divorciado al subconsciente de “lo mental” y lo ha enclavado bajo la lupa de la resonancia magnética, otorgándole así el carácter biológico requerido para su estudio. El “makeover” ha dado resultados sugerentes.



