El AMLO que México necesita

Las elecciones 2012 han arrojado resultados (preliminares), en general, positivos para la izquierda Mexicana. En la Cámara de Diputados, la alianza PRD-PT-Movimiento Ciudadano contará con 140 representantes lo que la coloca como la segunda fuerza política, detrás de la alianza PRI-PVEM con 232 curules. En contraste, en las elecciones del 2009 el PRD, PT y Movimiento Ciudadano tan sólo lograron 23, 5 y 5 escaños, respectivamente. Por su parte, en la Cámara de Senadores, la izquierda tendrá 29 representantes.

 

. En la Cámara de Diputados, la alianza PRD-PT-Movimiento Ciudadano contará con 140 representantes lo que la coloca como la segunda fuerza política, detrás de la alianza PRI-PVEM con 232 curules. En contraste, en las elecciones del 2009 el PRD, PT y Movimiento Ciudadano tan sólo lograron 23, 5 y 5 escaños, respectivamente. Por su parte, en la Cámara de Senadores, la izquierda tendrá 29 representantes.
                En el Distrito Federal la izquierda obtuvo una aplastante victoria al recibir el 63.56% de los votos en la elección de Jefe de Gobierno, mientras que en la Asamblea Legislativa también logró una abrumadora mayoría. A nivel delegacional, 14 de las 16 delegaciones serán gobernadas por la alianza PRD-PT-Movimiento Ciudadano.

                Por otra parte, a nivel estatal el PRD logró dos importantes éxitos al recuperar las gubernaturas de Tabasco y Morelos, ésta última en alianza con el PT y Movimiento Ciudadano, con el 37.15% y 43.3% de los votos, respectivamente.

                En la elección de presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) obtuvo el segundo lugar con el 31.64% de los votos (con el 98.95% de las actas capturadas), lo que representa más de 15 millones de votos, en una elección que registró el 63.14% de participación ciuadana. Si a éste resultado le agregamos que en la elección del 2006 obtuvo poco más de 14 millones setecientos mil votos, evidentemente estamos ante la presencia de un autentico liderazgo que se ha consolidado con el tiempo. AMLO es un personaje, un lider, que no se debe ir de la vida pública como resultado de su segunda derrota electoral.

                Sin embargo, como legítimo y principal representante de la izquierda Mexicana en la actualidad, debe replantear su papel en la vida pública nacional. México no necesita, ni desea, un liderazgo que fomente el encono, la discordia e inestabilidad política y social. La coyuntura le abreve un nuevo camino a AMLO por medio del cual podría lograr su objetivo central (como él mismo señala): la transformación de México.

                En su calidad de luchador y líder social, si lo que realmente desea es impusar la transformación política, institucional y socioeconómica de México, no es imprescindible que encabece el poder ejectuvo para tales fines. La nueva realidad democrática que vive el país, este nuevo tiempo Mexicano, abre otros canales de participación política. Si su interés y objetivo es genuino, podría aprovechar su circunstancia para convocar a aquellos intelectuales y expertos que presentó a la sociedad como sus virtuales miembros de gabinete en caso de que ganara la presidencia de la República, a los nuevos líderez de la fracción parlamentaria de las izquierdas en las cámaras de Diputados y Senadores, a los nuevos virtuales gobernadores de Tabasco y Morelos, al nuevo virtual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y a los diversos liderazgos robustos – Marcelo Ebrard, Cuahútemoc Cárdenas, Carlos Navarrete, entre otros – de la izquierda en México para elaborar conjuntamente y en armonia las iniciativas de reforma para ser presentadas y debatidas en el Congreso de la Unión, reformas de tal confección y dimensión que lleven a la transformación y regeneración del engranaje institucional disfuncional y corroído por la corrupción, mismo que le impidió llegar a la presidencia de la República (como él clama).

                En la nueva realidad Mexicana ya no es imprescindible ocupar el cargo de presidente de la República para encabezar e impulsar los cambios institucionales y la creación de nuevas y mejores instituciones que generen los incentivos necesarios para restaurar el crecimiento y desarrollo económico y social del país.

                Un AMLO que sepa rodearse de los mejores hombres y mujeres de nuestro tiempo, propositivo, constructor de proyectos discutibles, negociables y realizables. Un AMLO que logre encauzar su liderazgo para negociar con legitimidad, vía los líderez parlamentarios en ambas cámaras, las aclamadas reformas que liberen al país de los monopolios y oligopolios, de la corrupción y que abran una nueva etapa de crecimiento sostenido y florescimiento para alcanzar estadios más altos de desarrollo. Ese es el AMLO, desde mi perspectiva, que México necesita y reclama.

                De confirmarse la victoria de Enrique Peña Nieto como nuevo presidente de la República, no logrará contar con mayoría absoluta en ambas cámaras, estará obligado a negociar y a sumar voluntades. Esto abre la puerta para este nuevo papel protagónico de AMLO, un nuevo rol propositivo y de contrapeso, vigilante del deber ser y garante del cambio institucional, político y económico, garante de la democracia, la justicia y la transformación positiva de la nación.

                La pregunta es si optará por la confrontación y la parálisis (como en el 2006 al bloquear Av. Reforma, aunque ahora en condiciones muy distintas) que sólo deñarán su imagen pública, frustarán su posibilidad de hacer historia como él anhela y lo colocarán como un hombre visceral, o si reflexionará sobre el nuevo papel que puede desempeñar y si concentrará su energía y liderazgo para encabezar ese fortalecimiento de la izquierda, que éstas elecciones han hecho realidad, en aras del progreso de México.

Acerca del autor: PhD fellow, economista e investigador del Center for Development Research (ZEF), Universidad de Bonn, Alemania.

@viveros_a

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