. Hemos
pasado de estar oprimidos a faltos de todo tipo de libertad, tanto en la hora
de hablar como a la hora de actuar, que muchos han adoptado por dar rienda
suelta, a todo eso dejando nuestros hijos, o a nuestros hermanos sin una
medida, sin un referente.
Hemos
querido darles, tanto que quizás se nos ha olvidado darles lo mejor. Y lo mejor
pudiera ser, el trasmitirles la sensación, que teníamos cuando no podíamos
expresar lo que sentíamos u opinábamos. Los sentimientos que se despertaban en
nosotros cuando, luchábamos por algo que creímos juntos, a pesar de su
prohibición.
Los
que han arriesgado, tanto en los hogares, como en la calle, en muchos casos
hasta el punto, de privarlos de su
libertad, encarcelándolos.
Se
nos ha olvidado trasmitirles, el gozo y la alegría de haber conseguido aquello
por lo que han luchado durante años, y la recompensa, de ver lo que han
logrado, ha servido para que todos ellos, vivan en el mundo que siempre han
deseado.
El cambio para nuestro
México se trata de explicar y hacer que reflexiones, en que la sociedad somos
nosotros, y que funciona, evoluciona o se estanca, según nuestro
comportamiento, si, eso que todos sabemos pero que se deja en manos de otros.