La atención, como es natural, se ha dirigido al tema político-constitucional. La propaganda ha hecho lo suyo al colocar, de manera errónea, al juicio político que determinó la incompetencia de Lugo en el centro del debate. El desgaste natural de un gobierno asediado por los escándalos, la enfermedad del presidente y la confrontación con los sectores conservadores, parece no ser tomado en cuenta al momento de juzgar al juicio como expedito y sumario. La Unasur, dirigida por Rodríguez Araque, reaccionó de inmediato, sumándose la diplomacia brasileña a la iniciativa venezolana, pero eso no ha impedido que la Alba actúe en paralelo. Lo que queremos advertir es que, detrás de la aparente cooperación suramericana por denunciar el procedimiento paraguayo y revertir los efectos del proceso contra el destituido presidente, se encuentra una puja geopolítica encubierta que apenas se muestra.



