Emilio Botín está por encima del Bien y del Mal. En realidad él es quien decide lo que es bueno y es malo. Muy seguramente compra las togas con las que algunos de sus esbirros se disfraza de juez para dar el pego ése de la Justicia. Esa Justicia de la que sospecha todo el mundo con estos tiempos de crisis en que los poderosos arrollan a los inocentes explotados por una situación límite y generalizada.




