Euro-integración

La crisis de la eurozona está a punto de salirse de control. Durante más de dos años, los líderes europeos y el Banco Central Europeo (BCE) han sido reacios e incapaces de abordar los verdaderos problemas estructurales que aquejan a la moneda común. Sin embargo, con la amenaza de una corrida bancaria acechando en la periferia, es hora de que los líderes europeos afronten la realidad y empiecen a avanzar hacia una plena integración económica.

 

. Durante más de dos años, los líderes europeos y el Banco Central Europeo (BCE) han sido reacios e incapaces de abordar los verdaderos problemas estructurales que aquejan a la moneda común. Sin embargo, con la amenaza de una corrida bancaria acechando en la periferia, es hora de que los líderes europeos afronten la realidad y empiecen a avanzar hacia una plena integración económica.

Los griegos han estado sacando su dinero de los bancos a un ritmo constante desde que comenzó la crisis en 2010. En aquel entonces había 250,000 millones de euros depositados en los bancos griegos, mientras que hoy hay sólo alrededor de 177,000 millones de euros, casi un tercio menos. Pero la incertidumbre que rodea el reciente resultado de las elecciones griegas aceleró los retiros de depósitos, a medida que los políticos griegos discutían sobre abandonar el euro. Este escenario obligaría al BCE a dejar de financiar a los bancos griegos, provocando su colapso. Mientras tanto, en España, la quiebra de un importante banco local, junto con la rebaja de la calificación de la banca española por parte de Moody's provocó que miles de millones de euros salieran de los bancos españoles en busca de refugios más seguros. Si bien no fue una corrida bancaria plena, los depósitos han comenzado a fluir hacia fuera del país a un ritmo constante.

Las corridas bancarias son raras porque la mayoría de los países tienen esquemas de garantía de depósito bajo las cuales el gobierno asegura todas las cuentas bancarias hasta un cierto valor. En Europa, el BCE actúa como la Reserva Federal de Estados Unidos al conceder préstamos baratos a los bancos con problemas de liquidez. Sin embargo, estos préstamos deben estar respaldados por garantía con la mejor calificación, algo que escasea en muchos bancos españoles y griegos.

Alemania y los otros miembros de la eurozona fiscalmente prudentes se han opuesto vehementemente a la idea de un instrumento de deuda compartida. Después de todo, resultarían ser los perdedores instantáneos en el trato. Si bien los costos de endeudamiento se reducirían en la periferia, subirían en el centro. No se puede esperar que Alemania simplemente deje que la periferia haga uso de su buen crédito y balance general para ejecutar gastos sin tener injerencia acerca de la utilización del dinero.

Ambos planes parecen ser pasos en la dirección correcta, pero tienen pocas posibilidades de ser aplicados con éxito debido el estado actual de la zona euro. La transferencia de riesgo y los adeudos entre los Estados miembros serán una píldora difícil de tragar para muchos integrantes de la eurozona que podrían ver sus economías afectadas negativamente por la unificación. Por lo tanto, hacer que todos los miembros acepten requerirá de una transferencia de poder desde la periferia hasta el núcleo.

UNETE



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