La crisis de la eurozona está a punto de salirse de control. Durante más de dos años, los líderes europeos y el Banco Central Europeo (BCE) han sido reacios e incapaces de abordar los verdaderos problemas estructurales que aquejan a la moneda común. Sin embargo, con la amenaza de una corrida bancaria acechando en la periferia, es hora de que los líderes europeos afronten la realidad y empiecen a avanzar hacia una plena integración económica.



