Desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche recibimos y ejercemos múltiples procesos de influencia y persuasión. Pensemos por ejemplo en que podemos pedirle a nuestra pareja que nos prepare el desayuno porque nos “duele la cabeza” o porque llegamos tarde, pedir los apuntes de clase a alguien que sabemos que es buen estudiante, pedir a un compañero que nos “eche una mano”…De la misma manera, nosotros estamos expuestos a los mismos favores y devolvemos los mismos cuando acercamos al metro a un hermano, invitamos a un café al compañero o le explicamos la lección de clase a un amigo…




