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Los paises no quiebran y los funcionarios no pagan


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03/06/2012


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En los últimos 42 años la Argentina tuvo 6 monedas distintas con distintas denominaciones y valores, dos mega-  devaluaciones, una hiperinflación,  una Ley de convertibilidad, utilizó bonos y cuasi- monedas y ahora soporta, aunque no sea reconocido oficialmente 4 años (o más) con una inflación superior al 20% anual, que lo posicionan entre los tres países, con más alta inflación del planeta.






Con estos antecedentes, la presidenta  y sus funcionarios le reclaman a la sociedad que hay "falta de cultura para el dólar"... y "que hay que pensar en pesos"

Por supuesto que  se refieren a  la gente: los pequeños ahorristas,  los que lograron navegar, entre las crisis económicas y las mieles del alto consumo del "Modelo" y pudieron -algunos a fuerza de enormes esfuerzos- gastar menos de lo que les ingresó y  capitalizar ese excedente. A esos se les pide que no se "vayan al dólar... que piensen en pesos". Según un informe oficial el 80% de las compras de dólares son de menos de 10 mil pesos. Pero no es así para los funcionarios,  la clase política,  las figuras públicas,  los enormes empresarios,   muchos famosos de distintos sectores que hasta antes del acto electoral de octubre, el BCRA les vendía enormes cantidades de dólares. Lo que dijo Aníbal Fernádez porque se "calentó" es la muestra, con "su dinero hacen lo que se les antoja" pero  la sociedad no puede hacer lo mismo. 

¿No puede hacer lo mismo? Por lo que dijo el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, " ... si alguien se ve afectado en su derecho, que recurra a la justicia..."  creería que si, que todos podemos disponer de nuestra propiedad privada, que no hay nada constitucional que lo impida, que podemos "comerciar libremente" el dólar es un valor comerciable como cualquier otro y el papel que juega la Afip en esto no corresponde. 

Ese ente debe "Fiscalizar" que los ciudadanos (incluidos: políticos, funcionarios, famosos y figuras públicas) cumplan con sus cargas tributarias, sus declaraciones juradas (ganancias y riquezas) corresponden a sus ingresos y son verosímiles con su nivel de vida, y ahora con los Organismos creados para evitar el "lavado de capitales" , acorde a la legislación aprobada; que esta situación no se produzca o se penalice. De ningún modo la Afip (ni Echegaray, ni sus inspectores, ni sus perros y mucho menos Moreno que es Secretario de Comercio) pueden actuar preventivamente, lo que si pueden hacer, es girar un oficio y hacer un requerimiento al contribuyente que consideren y este deberá responder, cómo hizo para adquirir determinados bienes (dolares, otras divisas, oro, propiedades, empresas o cualquier otro valor) en función de lo declarado. Si se encuentra que el contribuyente no tiene ingresos suficientes y no recibió ningún valor adicional ( herencias, venta de una propiedad, un premio) que justifique su adquisición, entonces recién ahí se lo puede sancionar. Lo que hoy hace la Afip es algo así como una suerte de "pre - crimen" que por la periodicidad que tienen las presentaciones que los ciudadanos deben realizar - ganancias semestral y riquezas anual- autorizan o niegan la compra de divisas, sin tener quizá los datos actualizados. Es posible que alguien que haya recibido por cualquier circunstancia, un valor que no está declarado y que perfectamente legitiman su compra.

Sin embargo esta explicación y ninguna otra, por coherente, institucional o legal que sea, le interesa al gobierno, ni a sus reparticiones. Lo que cuenta hoy es su urgencia. 

El modelo se sostuvo en un dólar  administrado desde el BCRA, de un modo quizá intuitivo (después de la salida de Lavagna de economía, último ministro real), pero racional, durante el gobierno de Néstor Kirchner, con poca coherencia (en función del escenario suramericano y global) y situaciones forzadas, en el período de Cristina Kirchner. El dólar controlado en función de una alta inflación, le dio al gobierno cada vez mayores recaudaciones impositivas en pesos, que le permitía comprar mayor cantidad de dólares. Comprar es una manera de decir, en realidad, obligar a los exportadores a rendir sus divisas y a cambio darles pesos. 

La estrategia no era mala, pero si in-sustentable en el tiempo. Porque mientras aquí la cotización oficial, apenas subía unos centavos, la crisis del primer mundo devaluaba al dólar ( y aquí no) y los países vecinos, igual que nosotros productores de comodities, actuaban en consecuencia y también devaluaban sus monedas. Creo que el error estuvo en las dosis, si la inflación (real) hubiera sido algo más baja o la cotización administrada del dólar se hubiera adaptado más al entorno, quizá  se habrían conseguido las reservas necesarias y nuestros productos y productores, no hubieran perdido tanta competividad.

Pero el kirchnerismo siempre fue "todo o nada", nunca evaluaron una crítica  como "constructiva" más allá de quién provenga y mucho menos aceptaron que el Modelo lejos de sintonías finas no era sustentable. Y no me refiero al modelo de fuerte compromiso social, con la asistencia a las madres y niños, con las jubilaciones a quienes no tenían aportes y con fondos para cooperativas; sino a los gastos innecesarios. Los subsidios a quienes no los necesitaban, enormes empresas, shoppings, malls,  casinos, grupos poderosos y Barrios Suntuosos, entre otros. También los destinados a empresas de servicios públicos privatizadas, que no se invirtieron en mantenimiento y mejoramiento de las prestaciones, sino que generaron corrupción, asociaciones ilícitas, empresas Tercerizadas y   precarización del empleo. Otros gastos injustificados son los derechos de televisación del fútbol, las sumas  obscenas en publicidad oficial y aunque lo nieguen , el mantenimiento del "aparato"  con el que muestran su convocatoria y poder. Pero sin duda el peor error (del modo que se hizo) es el gasto que le genera al Estado y en dólares Aerolíneas. Los últimos números y que tienen más de un año y medio,  acusaban pérdidas por 2,5 millones de dólares diarios, dos escuelas o 30 casas sociales, quien sabe cuántos metros de cloacas y de agua de red, que cada día vuelan por los aires.

Ese gasto seguramente lo debe estar sintiendo el gobierno, porque  significa dólares y ese es el problema, los dólares , no los pesos, que se multiplican a razón del 40% anual (la base monetaria).Eso en parte explica la inflación, a más pesos en el mercado (como cualquier valor que abunda) menos valen. Pero en realidad el mayor (no el único) motivo es la falta de competencia en los productos de consumo masivo y la falta una mayor oferta. Esta si es responsabilidad de la cartera de Guillermo Moreno, la Secretaría de Comercio ( y no la compra - venta de dólares , como tampoco las trabas a las importaciones) que en lugar de incentivar la competencia desde este ente, de crear condiciones para que haya mayor cantidad de empresas tanto productoras como comercializadoras de productos de consumo masivo, hace caso omiso a la concentración, quizá con la idea de que con menos jugadores, es más fácil controlarlos (y someterlos)

 En realidad no fue así, ni antes cuando Néstor Kirchner reunía a los supermercadistas, a los grandes empresarios y a los formadores de precios y tampoco ahora que los amenazan con Moreno y no consiguen nada. 

 En el día a día y en cada barrio de la ciudad se ven los errores de su gestión. La superpoblación de Mercados de Origen Chino, que lejos de competir con las cadenas de supermercados, actúan de forma corporativa y suben sus precios si su competencia lo hace, aunque no necesiten hacerlo ( y son  más de 9000 en todo el país) Grandes jugadores del hipermercadismo como Carrefour y Coto, que además de los grandes centros comerciales que ya tienen, se les permite abrir supermercados y ahora también minimercados. Juegan en todas las categorías, no permiten el crecimiento y el desarrollo de comercio  individuales, de autónomos y abarcan muchos rubros. Pero lo peor de esta situación dominante de concentración comercial, es que hoy hay tantas "marcas" de  supermercados como en los 90' , pero algunos fueron absorbidos por grupos más poderosos (eso también se permitió) y los dueños de esas marcas de comercios, no son más de 4 o 5 grupos económicos que se quedaron con todo.

En la producción de productos de consumo diario, que integran la canasta familiar y que son los que más hacen subir el IPC (y con él la inflación ), existe un modelo de concentración similar, grandes jugadores y muchos pequeños y medianos productores que deben venderle a ellos sus materias primas.  Dos marcas de lacteos a nivel nacional, una de articulos de limpieza que lidera en el país (y a nivel internacional) , dos principales de gaseosas y cervezas y de las cuales se derivan otras compañias (Pesico por ejemplo) que compraron marcas nacionales,  dos de galletitas y golosinas (Kraft y Arcor) que además también compraron otras líneas. Por fuera de ellas, todas las demás empresas son pequeñas. El gobierno lo reconoce y varios funcionarios y legisladores lo dicen,  pero cuando se les responsabiliza por esta situación, que realmente sucedió (sin que se aplicara Ley de la competencia, y antimonopólica) la única solución que dan es ir al Mercado Central ( no válida para todo el país) o lanzan los programas "Para Todos..." que tan poco abarcaron a la sociedad.  Para terminar con un escenario de cada vez menos producción y concentración, el resto lo hizo el furor por la soja, que desplazó a otras producciones como la vacuna, láctea y de otros cereales, que hoy son mucho más caros y escasos 

Todo este territorio es absoluta responsabilidad de la Secretaria de Comercio y del Ministerio de la Producción, sin embargo Moreno se rodea de patovicas y asusta empresarios, viaja a Angola, habla portuñon y controla al dólar y Debora Giorgi organiza los actos de Cristina.

Los países no quiebran, las empresas si. Los países tienen representantes elegidos (si son democráticos) y las empresas tienen propietarios, presidentes, directores, accionistas. Estos últimos son dueños de sus compañías, los funcionarios públicos no. Parece elemental explicarlo, pero es así,  cuando los funcionarios públicos, han perdido tanto de vista su verdadero rol y sus responsabilidades, es necesario hacerlo.

Cuando una empresa no es rentable, es deficitaria,  y quiebra , puede pedir créditos y reconvertirse. Un estado no debe ser necesariamente rentable, es sano ser superavitario, pero si no lo consigue en cortos períodos, sigue siendo un Estado. Cuando esos períodos se hacen muy largos, entonces debe implementar acciones para recuperar el equilibrio. En busca de ese equilibrio fiscal debe ahorrar, ajustar y por lo tanto fijar prioridades (asistencia social, salud, educación por ej). En cuanto al equilibrio comercial (con otras naciones) debe buscar ser  más competitivo ( y no cerrar fronteras) Son conceptos elementales, pero aveces parece que desde el gobierno no se consideran.

Cuando un país no logra mejorar sus cuentas y ya no puede pagar, entra en default. Si esto sucede, todo lo logrado en relación a calificaciones, tratados comerciales y créditos, se pierde. Pero en la economía domestica es mucho más dramático y lo vivimos en 2001. Las crisis serias y los crac económicos, siempre lo sufren más y los pagan más caro los sectores medios y bajos de la sociedad.

Los directores de empresas, propietarios y accionistas pagan sus errores de administración, con quiebras, juicios, embargos y hasta con prisión si defraudaron o estafaron. Los funcionarios públicos, al menos en nuestra historia reciente, nunca pagaron por ninguno de los desastres económicos y sociales que hicieron (o dejaron para el próximo gobierno). Alfonsin si bien recibió una economía quebrada por una Dictadura con la organización de  un mundial, una guerra,  una pésima administración, y tuvo a los sindicatos y al peronismo en contra (que no es menor) dejó al país en la hiperinflación y solo pagó irse 6 meses antes y hasta luego pudo ser Senador. Menen que vendió todos los recursos estratégicos y las empresas del país, tuvo el mismo premio y hasta favores en las causas judiciales, De La Rua culpó del desastre al menemismo y con razón, pero nunca ni siquiera intentó cambiar el rumbo de una convertivilidad agotada (hacía mucho).

Ahora lo del Kirchnerismo es inédito, porque si bien hay que reconocer que Néstor Kirchner tuvo un asenso importante en lo económico y social , (luego del trabajo sucio que le dejaron hecho los cinco presidentes y su padrino  político Duhalde) poco tuvo que ver  con lo que luego siguió haciendo su esposa Cristina Kirchner. Que muy lejos de "profundizar el modelo" lo cambió y se convirtió en "sintonía fina" que tampoco se terminó de implementar. 

Lo curioso es que al no tener a quién culpar de muchas de las cuestiones que hoy no se pueden ( o no se saben resolver) se responsabiliza a un "otro abstracto" lo vimos con la Tragedia de Once, con la Nacionalización de YPF y ahora con el Dólar. Todas las falencias, irregularidades y malas gestiones, las describen, reclaman y se enojan, sin aceptar que ellos mismos las permitieron.

Por eso creo que hoy el compromiso social, sin divisiones ni individualismos, es muy importante. Los cacerolazos no son un buen símbolo (nos remiten a destitución) y son funcionales a la victimización del gobierno y a la estereotipación de reducir la protesta a un sólo sector social y a una sola región, pero si es la forma que encuentra la gente de protestar, está bien. Lo que de ningún modo está bien, es no entender que lo que está pasando, nos debe comprometer a todos, por que cada quien tiene sus reclamos y sus derechos incumplidos, pero solo el conjunto  de la sociedad, pude cambiar su propio destino.

Porque lo países no quiebran, los funcionarios no pagan y la sociedad si y muy caro. 















Etiquetas:   Política   ·   Crisis Económica   ·   Sociedad   ·   Divisas   ·   Devaluación

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