El dilema de las alianzas es un modelo teórico que explica cómo una alianza internacional puede debilitarse, e incluso desaparecer, cuando los intereses de los aliados dejan de ser armoniosos. El dilema reza que, así como intereses comunes crean condiciones para la formación de las alianzas, el carácter dinámico de la política internacional (y de la política en general) podría hacer que una secuencia de hechos distancie a los aliados, colocándose en una situación incómoda a aquel Estado que, teniendo el “deber” de acudir en ayuda de su aliado, considera que de hacerlo pone en riesgo intereses propios. El problema está en que inhibirse se consideraría una traición, con lo cual corre no sólo el riesgo de perder al aliado en cuestión, sino además a crearse una reputación de aliado poco confiable, un precedente que podría afectar a sus relaciones exteriores en general. El dilema de las alianzas es común en relaciones desiguales en las que una gran potencia con intereses geopolíticos en una región en particular decide apoyar a un Estado menor y hacerse así de un aliado en la zona. En condiciones de alta conflictividad externa o interna, apoyar de forma incondicional al aliado menor puede ser una carga demasiado pesada, por lo cual las grandes potencias padecen de “temor al compromiso”, y los socios menores de “temor al abandono”. El dilema sólo puede ser mitigado con una firme posición que combine premios y castigos con el fin de afianzar el liderazgo, pero cuando un socio menor enfrenta una amenaza existencial, los esfuerzos del mayor parecen diluirse y el dilema genera salidas indeseables para ambos.



