Me resulta soporífero despistar un minuto para destrozarle en el asunto que me inspira hoy el teclado, pero ahora que disfruto de un rato de aburrida pereza voy malgastar el ocio. Y lo malgasto para referirme al nuevo, burdo, y manido montaje de Belén Esteban y a su trigesímodimensional separación por asuntos varios o, como dicen sus compis salvadores, por asunto de bajos. La parodia, calco fidedigno de ocasiones repes, ha tenido su perfecta puesta en escena. El guión impuesto apunta despiadado a la tragicomedia, por lo que hay que dramatizar al máximo. Al final es muy posible que todo quede en agua de borrajas.



