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La polemica en torno al cambio de huso horario en Quintana Roo


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27/04/2012

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Confesiones.


 

La polémica en torno al cambio del huso horario.

 

Una vez que se dio a conocer la noticia de que las Comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos del Senado habían aprobado el dictamen para reformar la Ley del Sistema Horario de la República Mexicana, que simple y llanamente significa el cambio de huso horario para el Estado de Quintana Roo, dio inicio la polémica que confronta a diversos sectores de la entidad.

Si bien es cierto que el dictamen ha sido enviado a la Cámara de Diputados para su discusión y aprobación final, situación que va a demorar varios meses, primero por la propia dinámica de la agenda legislativa y por supuesto en atención a las reacciones de la sociedad, la sola noticia ha provocado innumerables manifestaciones.

Pareciera que la circunstancia, independientemente del  sentido de la iniciativa y que está todavía no ha sido sancionada, nos remonta a las épocas en que la división de intereses en el Estado, segmentaba al norte del sur, como si se tratara de dos estados diferentes y no de uno solo.

Por un lado y en principio de cuentas porque la intención surge del sector empresarial de Cancún, la promoción y el cabildeo previos al proceso legislativo se circunscribieron básicamente a esa región.

Por esta razón, el primer síntoma de molestia y rechazo proviene de la exclusión que argumentan los sectores más influyentes tanto de la zona maya como de la capital del Estado.

La situación implica que aun antes de entrar al debate de los beneficios o los perjuicios que el eventual cambio de huso horario significaría, lo que se pone sobre la mesa de discusión es la supuesta parcialidad con la que se desarrollaron las cosas.

No porque estas se hubieran hecho a escondidas, eso está claro que no, sino porque no se tomo en cuenta la opinión de los ciudadanos de estas partes de la entidad y la medida no solo corresponde a Cancún, abarca por supuesto toda la geografía estatal.

En principio de cuentas la iniciativa y su sentido sugieren que el cambio habrá de producir grandes beneficios tangibles para el desarrollo y fortalecimiento de la actividad turística, misma que es base y motor de la economía del Estado, eso debería ser lo más importante, lo único que realmente seria trascendente.

Sin omitir que el ahorro del consumo en energía eléctrica para negocios y particulares es de suma importancia, por tanto su aportación es mayor a los sacrificios que eso llevaría de por medio.

Lamentablemente el asunto confronta las ópticas, peor aún la discusión divide nuevamente en dos al Estado, como si se tratara de un asunto de supremacía regional, ese es el punto de quiebre.

Atento a las expresiones surgidas desde el anuncio, lo que sobresale como principal argumento de quienes se asumen en contra, fundamentalmente vertidas en el centro y sur de Quintana Roo, no es la aportación que el cambio pueda generar, sino la falta de consenso.

Esto nos lleva a concluir, que al mismo tiempo en que se corre el trámite legislativo, según los ciudadanos del centro y sur, los impulsores del cambio de huso horario, tendrían que ampliar la cobertura de la intención, es decir involucrar a las gentes de estas regiones a la discusión, convencer a sus grupos y organizaciones principales de las bondades de la modificación y hacerlos sus aliados.

Ahora bien no parece que eso sea la solución definitiva, porque lo que está de por medio en la queja, no es como decíamos el objetivo, sino la forma. No es el análisis de las aportaciones y sus ventajas, solamente el hecho de la participación y esta hasta ahora por más activa que sea, no tiene ningún argumento de peso valido en contra.

Estas posiciones claramente encontradas han causado ya un efecto en los Diputados Federales, tanto los de nuestro Estado, sin distingo de militancia partidista,  como a los integrantes de la comisión de Energía del Congreso.

Los legisladores coinciden en general, en que la reforma constitucional  para  ser aprobada requiere de una mayor consulta social y técnica que contribuya a ampliar los criterios de decisión.

Independientemente de ello, el Gobernador  Roberto Borge, quien se manifiesta abiertamente a favor del cambio de horario, ha solicitado formalmente a la Secretaria de Energía del Gobierno Federal, la realización de un estudio que establezca pros y contras, esto con la intención de contar con datos concretos, que a su vez sean los elementos de juicio en torno a los cuales se concentre la discusión.

Ahora bien, no podemos hacer de lado, que por la naturaleza polémica de la coyuntura, esta cobra una dimensión adicional al sentido original de la iniciativa que pretende modificar el huso horario.

Estando inmersos en plena campaña política para renovar la Presidencia de la República y el Congreso, cualquier tema que conlleve la manifestación de puntos de vista encontrados se vuelve una complicación.

Esta circunstancia puede fomentar efectos que incidan directamente en el proceso electoral, en la intención misma del voto, sobre todo si los sectores que se asumen en contra del cambio de huso horario se inclinan a politizar el tema.

Como comentábamos en la columna anterior, ante el surgimiento de cualquier iniciativa que lleve aparejada ópticas contrastantes, en simultáneo  aparecen liderazgos que intentan aprovechar la confusión para ganarse un espacio.

Si bien es cierto que en la mayoría de las ocasiones estos liderazgos no son genuinos y lo que persiguen es la consecución de prebendas para quienes los encabezan, también hay que reconocer que fomentan escenarios de ruptura social y estos gracias a la polarización que alcanzan se vuelve un riesgo para los candidatos del partido que apoya la iniciativa en cuestión.

Como la iniciativa de reforma a la ley fue presentada por Francisco Labastida Ochoa y Arturo Escobar Vega del Partido Revolucionario Institucional y Verde Ecologista respectivamente, el costo político le terminara pesando a los candidatos de sus partidos, que además van en coalición.

Durante las campañas políticas, los candidatos y sus aliados juegan en el margen del acierto y el error, propios y del contrario, si la expresión social en contra de la iniciativa cobra una dimensión mayor, aun sin razón, siempre quedara la posibilidad de que el Presidente de la República o el Gobernador del Estado, de acuerdo a sus facultades, puedan vetar la misma.

Finalmente y como lo anticipábamos el miércoles, además del obstáculo que representan los tiempos legislativos y sus intrincados procedimientos, el peor enemigo de la intención para cambiar el horario, son precisamente los tiempos políticos.

Más allá de que se hace evidente que el asunto exige una discusión local mucho más profunda e incluyente, que involucre todas las voces sean cuales sean sus posturas, hoy lo que pone el asunto fuera de contexto es el proceso electoral.

Desde nuestro muy particular punto de vista, la modificación del horario representa muchos más beneficios que perjuicios, en todo caso, los sacrificios que exige son menores si se comparan con las ventajas que puede representar, sin embargo eso debe ser una decisión mayoritaria.

No puede haber una sola determinación que pueda lograr el acuerdo absoluto, en la balanza siempre tendrán que haber posiciones diferentes, las que logran prevalecer son las que consiguen el apoyo de la mayoría.

Los efectos positivos que son la base para modificar el huso horario, deberían ser elementos más que suficientes para establecer su conveniencia y por ende contar con el respaldo colectivo.

Aun así corremos el riesgo de perder una oportunidad de hacer lo correcto para mejorar, a cambio de permitir que la intransigencia, la cerrazón y no las razones sean superiores al impulso del desarrollo.

Hoy el principal obstáculo de la iniciativa para cambiar el huso horario, transita por aspectos políticos y la política precisamente se trata de resolver conflictos mediante el dialogo, para alcanzar acuerdos que sirvan a todos.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall

Etiquetas:   Política

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