De entrada la cosa no me parecía disparatada. Incluso llegué a considerar acertada la medida impulsada. Pero ahora, tras conocer los ajustes del decreto, mi opinión inicial se ha vuelto chungona, vacilante, y lo que antes me parecía, ahora me parece menos. O sea, sí pero no. La propuesta de la ministra Ana Mato de que los jubilados y pensionistas que más cobran paguen los medicamentos, me pare correcto. Inicialmente así lo pensé. Pero cuando en el articulado de las medidas se aclara que las operaciones de “cambio de sexo” y los “abortos” van a seguir siendo gratuitas…., pues colorín colorado, ya no juego.



