El destino inexorable de las organizaciones políticas que pierden su sentido fundacional es desaparecer. La Concertación de Partidos para la Democracia fue una coalición que actuó unida por la aspiración de recuperación democrática frente a un régimen militar autoritario. Pasados 20 años, el mero pragmatismo enfocado a mantener el poder, sumado al desencanto extendido de los ciudadanos, concluyó en el fracaso de su último gobierno, el de la primera mujer Presidenta, Michelle Bachelet, que tuvo que entregar el gobierno a la Coalición por el Cambio.




