I. José María Ruiz Mateos, expropiado por sus hijos varones a través de una traición bancaria.

                            LA VERDAD OCULTA DE NUEVA RUMASA.

 

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   José  María Ruiz Mateos, expropiado por sus hijos varones a través de una traición bancaria.

 

 

Los óptimos antecedentes empresariales de José María Ruiz- Mateos confrontan con la situación actual de Nueva Rumasa. El ingenio de empresa postulado pragmáticamente con Rumasa, poseía un carácter de excelencia a la que sólo la insidia de la intervención felipista puso freno de manera delicuescente. Todo canallescamente basado  en oscurantismos políticos y judiciales  que dieron como resultado una salvaje expropiación y el saqueo de los réditos del mayor holding acaecido en España.

 

Con toda la injusticia a la que fue sometido el hombre de empresa por antonomasia, surgió del derrumbe mediático un impulso renovador, un aval de inteligencia perenne dando alas a la consecución de propósitos comerciales que desembocaron en Nueva Rumasa. Sin embargo en esta nueva etapa, la herencia del emporio fue acometida por los hijos del empresario, quienes han desempeñado- con distinto proceder y delegando responsabilidades sobre gente de nula eficiencia- la idea de empresa que evolucionó con éxito hasta el voraz sectarismo socialista de los años ochenta.

 

Siendo los antecedentes de la edificación de Rumasa bastiones genuinos de un emporio innaturalmente derruido, no se comprende la actualidad artificiosa de la Nueva Rumasa. No sin responsabilizar a los verdaderos artífices del desaguisado financiero: los nuevos reclutamientos de los varones. En manos de los herederos del cabeza de familia que ejercía de presidente honorífico, la práctica de empresa fue una pura delegación de responsabilidades traidoramente fallida. En esa asunción de compromisos falibles estriba la realidad de lo acontecido, desembocando en el alarmismo financiero que actualmente se dispone a dirimirse judicialmente.

 

No deberían engañar las apariencias en tanto José María Ruiz- Mateos asume las consecuencias de unos errores generados ajenamente por quienes le abandonan a injusta suerte. Un infortunio propiciado por decisiones ajenas y que la nobleza de un padre asume siendo cabeza de turco de esas degenerativas trascendencias obradas por los aciagos administradores que obraron a espaldas de la Familia y del Grupo Empresarial. Bien podría decirse que si antes fue el felipismo lo que expropió el colosal trabajo de Ruiz-Mateos, hoy son los hijos quienes lo han expropiado, involuntariamente, estrujándo otros  hasta la última célula de entregado padre.

 

La realidad fehaciente, en tanto las pruebas lo vayan demostrando, es que José María Ruiz-Mateos es un cabeza de turco perfecto, propiciado por gente desleal  que nunca alcanzó la capacidad de gestión del gran empresario ni la responsabilidad inherente a menesteres de alto grado de implicación financiera.

 

Es así que cuando zozobra el emporio queda en evidencia la ineficiente gestión de un desarrollo empresarial de bases insostenibles que finalmente ha doblado estrepitosamente la cerviz. Siendo eficaz a priori  la dinámica propia de un genio de las finanzas como José María, las inercias han sido mal aprovechadas con erráticas actitudes y no menos deshonestas decisiones.

 

Si de algo se ha de culpabilizar a José María Ruiz-Mateos es de ser amante de la familia, veraz en sus convicciones y confiado en depositar responsabilidades sobre unos hijos varones continuadores de su obra, cuya preparación empresarial estaba en la línea   del tino y el genio deslumbrante que convirtió a Rumasa en enemigo de un sectarismo felipista a modo de trampa que benefició descarada e impunemente a sus saqueadores; trampa de la  que resurgió como un Ave Fénix titánico para dar alas a un proyecto de excelencia empresarial malogrado por los que fueron responsables, muchos,  sobre los que se delegaron importantes responsabilidades.

 

Nobleza obliga, el padre responde por los borrones sucedidos durante la dirección de sus herederos y los hijos  responden por un padre dispuesto a darlo todo,en defensa legítima   de su nombre que debería de ser paradigma en una España necesitada de ingenios como él. El golpe contra Nueva Rumasa fue impulsado desde las sombras que cortaron el crédito en la consciencia de acabar con un trabajo empresarial que podía haber subsanado los lógicos errores de gestión inherentes a toda empresa.Entonces Rumasa fue canallescamente expropiada y ahora la Nueva Rumasa, gestionada por los herederos, vuelve a ser golpeada de manera muy sutil y anatemizado todo lo que tenga que ver con el apellido Ruiz-Mateos. El único mérito de efectividad de los enemigos es la traición.

 

La dignidad se hereda también de la genética del padre. Una dignidad de sus hijos para afrontar las responsabilidades, de distinto modo  que a otros arrimados se les hizo sencillo embolsarse esos viáticos que hoy pretenden ser una soga al cuello de un hombre que lo ha dado todo en la empresa y para su familia. No sería sorprendente saber que la heroicidad no sólo es patrimonio del empresario y que genéticamente los hijos son capaces de asumir las  culpas de la injusticia que hoy, como ayer, pretende la  condena de un padre atacando a sus varones. Todo está aún por ver y hay que plantar cara con lo veraz ante la sucesión de mentiras y populismo que se pretenden ejercer simplificando el nuevo golpe contra los empresarios.

 

Obligado sería que los varones heredaran la nobleza del patriarca después de obtenerlo todo de él; ya se sabe que los abnegados  héroes cuando caen suelen hacerlo solos pero en este caso José María Ruiz Mateos tiene a sus hijos para luchar por una victoria que es la defensa de una dignidad que se pretende socavar sin considerar las verdaderas razones de la situación de Nueva Rumasa.

 

http://laverdadocultadenuevarumasa.blogspot.com.es/

UNETE



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