. Se trata de un proyecto de mina a cielo abierto, que afectará al país en un área de 150.000 hectáreas, con un mineroducto de 230 Kilómetros de largo. Atravezando los palmares y los humedales de Rocha, hasta un puerto en la costa oceánica, con destino a la tranquila y hermosa playa La Angostura, con sus previsibles impactos ambientales...
La preocupación por el futuro ambiental, se entiende por todo lo que afecte a un ser vivo y condiciona las circunstancias de la vida de las personas. Los valores sociales, culturales y naturales, existentes en el lugar. Es decir seres vivos, agua, suelo y aire y las relaciones entre ellos.
La Unión Europea, prohíbe dicha actividad, por ser una de las más agresivas para el medio ambiente. Mientras el gobierno Uruguayo, las acepta sin medir las consecuencias negativas, porque solamente mide lo que les entra en sus bolsillos. Sin importarles que eso signifique desplazar a miles de trabajadores del campo y contaminar millones de litros de agua dulce... El proyecto Aratiri, piensa extraer 20 millones de toneladas de hierro al año, destinado a la industria china. El territorio afectado, en sus 150.000 hetáreas, comprende a Florida, Durazno, Treinta y Tres y Cerro Largo. Cerros enteros van a desaparecer debido a las explosiones, dejando cráteres de 300 metros de profundidad. La vida agropecuaria de más de 400 pequeños y medianos productores, va a desaparecer. La contaminación de las aguas será inevitable y como mencionamos anteriormente, la playa La Angostura, se verá afectada, porque será el trayecto final de la cañería de 230 Kilómetros. Un verdadero desastre ambiental por donde se lo mire. Que no cuenta para el gobierno, porque primero están sus intereses económicos... asociado con una empresa que se sospecha que opera desde un paraíso fiscal y que se dedicaría al lavado de dinero... Es decir una mafia de la minería, a la que se le cierran las puertas en el mundo, menos en Uruguay. ENRIQUE ALALUF.