... no importan los nombres involucrados en el mismo... Importa si el sentimiento, el dolor, la injusticia, la frustración, la impotencia, que nos gana en el día a día. Muchos casos similares se estarán sucediendo en cada rincón del mundo...
Esto también es terrorismo que vive a diario el seno de la sociedad mundial... Solamente basta con encender el canal de noticias de nuestra tv, para darnos cuenta de la inseguridad que nos rodea. Faltan planes, proyectos y decisiones, de los Ministerios del Interior y Defensa, que amparen a la sociedad. La delincuencia actúa a sus anchas, se asesina por placer, convirtiéndose en un mal endémico. No podemos seguir siendo rehenes de los delincuentes y malvivientes. La siguiente es simplemente la carta de una madre a otra, manifeatando su dolor e impotencia... Cualquier caso similar es pura coincidencia...
Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de la tv, en la manisfetación de ayer a favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares. Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo y de lo que supone económicamente para vos ir a visitarlo. Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a esa manifestación. Así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias. Vi comisiones religiosas, órganos en defensa de los derechos humanos y diferentes ONG. Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación. Enorme es la distancia que me separa de mi hijo. Trabajando y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo... Con mucho sacrificio, solo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados, para el sustento y educación del resto de mi familia. Felizmente también cuento con el apoyo de amigos y familiares. Si aún no lo sabes, yo soy la madre de aquél joven que murió cuando se dirigía a su trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y educar a sus hermanos menores. Pero fue asaltado y asesinado de un tiro en la cabeza que disparó tu hijo. En la próxima visita cuando tú estés besando y acariciando a tu hijo, yo estaré visitando al mío y depositándole una flor en su tumba. Se me olvidaba decirte, que ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un cómodo colchón y comiendo comida caliente todos los días. Otra cosa quiero decirte, que ni al cementerio ni a mi casa, vino nunca nadie representando a una ONG, ni grupos solidarios, ni representante alguno de esos que se muestran tan solidarios con vos. No es ni más ni menos, que la triste realidad que se vive en el mundo... La injusticia de un caso a otro. La justicia que no siempre es tan justa... Revertir esa realidad no es cosa sencilla... porque se han perdido los verdaderos valores con los que crecimos... y de los que gozaba nuestra sociedad. Ahora es la impunidad, la droga, la prostitución, las mafias, la trata de personas, el tráfico de niños, los copamientos, la discriminación, el racismo, la violencia de género, la falta de respeto a los ancianos. Todo eso es terrorismo que vivimos a diario... La decadencia de la sociedad parece imparable. ENRIQUE ALALUF.