... de importantes ofertas económicas, que deslumbran a los gobernantes de turno. Es el caso de la represa Belo Monte, a la que la presidenta de Brasil, ha dado el visto bueno para seguir adelante con la realización del proyecto y su construcción.
El jefe de la tribu Kayapo, recibió la peor noticia de su vida, la que logró que se quebrara emocionalmente. La planta hidroeléctrica pasará a ser la tercera más grande del mundo. Es cierto que Brasil y parte de la región la necesitan, pero también es cierto que que su costo será muy alto. Porque significará la extinción de una cantidad de poblaciones indígenas, dado que el proyecto inundará 400.000 hetáreas, lo que indica que unas 24 poblaciones tendrán que buscar otro lugar para vivir... dejando sus tierras de toda la vida. Un caso que conmueve, uno más y gracias a la piqueta fatal del progreso. La modernidad que no conoce ni respeta el medio ambiente y le pasa por arriba a la madre naturaleza y a los derechos de los pueblos libres...
Los indígenas se oponen al proyecto, mientras el ministro de Medio Ambiente, para calmar los ánimos... anuncia que se protegerá a los pueblos involucrados... Por supuesto que los indígenas son escépticos, dado que todo se hizo sin consultarles, sin tenerlos en cuenta y mucho menos anunciarles que solución tenían para ellos. Dado que en esas tierras tienen toda su vida y su historia. El gobierno debe velar por su gente, porque en difinitiva eso es lo que son. Los intereses no deben primar por sobre los derechos del hombre, porque el costo tarde o temprano se paga... El futuro del planeta tal y como lo conocemos, será incierto, la devastación en la selva será inevitable y quizás nunca vuelva a ser la misma... Tengamos en cuenta que se inundará un área de 506.000 Kilómetros cuadrados, desapareciendo una gran cantidad de especie marina. El gobierno sale al cruce, diciendo que se proporcionarán 18.700 nuevos puestos de trabajo y que la represa producirá 11.233 megavatios. Todo eso está muy bien, pero en nada beneficia a la población indígena, que se ve expulsada de sus tierras de origen ENRIQUE ALALUF