ARRIANDONOS PARA OTRO LADO

 

. Una cultura que transpiraba por los poros de nuestros padres y abuelos en todas las circunstancias donde se manifestaban, aún con el silencio o tan solo con la mirada. En este sentido la religión del consumo, no para de inculcarnos permanentemente que somos mejores personas, cuando consumimos objetos más caros y más exclusivos. Pero que por sobre todas las cosas persiste en inculcar esa idea fuerza de consumir glotonamente lo que sea, aunque después sobrevenga el vómito. Para que de esa manera brindar un testimonio de existencia, complaciendo el deber ser de su principal mandamiento. Ese que indica consumir por sobre todas las cosas. Produciendo en la mente de las nuevas generaciones un formateo que los entrena en que cosas se deben perseguir en el futuro, si pretenden mostrarse exitosos. Recibiendo de esa manera el mimo de la sociedad, que se ve forzada a asentir con sus gestos de aprobación y sobre todo con una amplia sonrisa, cuando la exteriorización de los objetos y servicios consumidos son de alta gama. Es por eso que no debe extrañar que en estos días de reflexión, ensimismamiento, rezo y reflexión. Se visualice cada vez más el consumo desmedido, el entretenimiento y la diversión. Arriándonos como al ganado, hacia otro destino.Eugenio García

UNETE



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