Se ha convertido en asunto maldito. Siempre que se referencia alguna insinuación sobre ‘la herencia recibida’, da la impresión que se menciona el ajo en casa del vampiro. Los socialistas pretenden que sea tabú cualquier insinuación sobre el pasado cercano, sobre la herencia endilgada al nuevo Gobierno. Es que no lo soportan. Cuando alguien se refiere a la herencia de horror dejada por el anterior Gobierno Zapatero, los contestatarios de turno salen raudos a rechazar el argumento con el falaz recurso de: “eso ya es pasado, a ver si siempre vais a estar tapando la ineficacia de vuestras medidas con la herencia recibida”.



