Iñaki Oyarzábal: el paradigma de la inutilidad empleada

La herencia de la inutilidad socialista ha tomado reflejo en individuos de dudosa reputación- clases dudosas de reputación hay muy variadas- que asoman de manera farsante en las filas del Partido Popular. La reputación de Oyarzábal se mancha con la estulticia personal y no es extraña tal idiocia con los antecedentes estudiantiles de este vago de marras.

 

. La reputación de Oyarzábal se mancha con la estulticia personal y no es extraña tal idiocia con los antecedentes estudiantiles de este vago de marras.
http://www.lacope.es/2012/02/21/los-proetarras-se-burlan-del-expediente-academico-de-oyarzabal/

 Muy a menudo los inútiles se enrolan en las filas de la política para tomar el atajo del oportunismo y ventilar la tendencia a la pereza con la excusa de la acción social. El parasitismo es así de fácil en esta España de charanga y pandereta, donde la picaresca es una fiesta de diario ejercida por impresentables que deberían estar engrosando las listas del desempleo o atiborrándose de formación para dar el pego ante una sociedad de gente muy preparada pero condenada al ostracismo del paro.

 Que Oyarzábal sea Secretario de Justicia no es sólo un insulto a la inteligencia, también es una ofensa a la dignidad de la gente honrada y una vergüenza para quienes nos representan desde un Gobierno que no cuida las imprescindibles formas ,con el consiguiente deterioro de fondo que conlleva tales distracciones donde Oyarzábal es evidente miserable ante la paciente opinión pública.

 Podría ser indiscutible-vistos los antecedentes de méritos personales- la desastrosa elección de Iñaki Oyarzábal en un cargo de responsabilidad donde el tacto, la sensibilidad y la inteligencia son obligados valores de los que él carece. Pero inadmisible es el insulto y la ligereza de criterio que ha expuesto, definitivamente, este impresentable ¿Qué hace el infame Oyarzábal ocupando un puesto de tamaña responsabilidad para encima insultar a la Víctimas del terrorismo, las únicas dignas frente al resto de verdugos que como él hace muy difícil la vida de personas meritorias? Procede la dimisión inmediata o un cese fulminante. Un afectado de idiocia termina ejerciendo idiotez, peor si ofende de la manera que sólo un idiota es capaz de ofender. Buena pieza de vaguería y estupidez es este Oyarzábal.

 http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-03-27/alcaraz-pide-la-destitucion-de-oyarzabal-por-ofender-a-las-victimas-1276454230/  La clase política en ocasiones es demasiado ciega para trascender con credibilidad más allá de las suposiciones internas del partido. Las Elecciones andaluzas son un ejemplo de cómo perder noción de la realidad social; se pierde veracidad ante la gente de a pie y no tienden a descabalgarse de los errores que impone el hermetismo sin considerar la opinión de la calle, el verdadero baremo en el que fijar el control de las decisiones con el menor margen de error.

Sin esa medida de realidad y sin un puro sentido de coherencia elemental, es posible que elementos vergonzantes como Oyarzábal puedan ser protagonistas de la indignidad y la vergüenza con actitudes acordes a su preparación cultural, mental y moral que en este caso son tan deficientes como las notas de mal estudiante de 2º de BUP que terminó abandonando los estudios, no así un sentido del ridículo y una bajeza personal sobresalientes.

 Si el Partido Popular continúa con tibiezas que no llegan a determinaciones  responsables, ahora que está en juego la veracidad de todo un Gobierno, no tardarán las hordas de siempre en asaltar un orden social que actualmente está en evidencia con elementos de la mísera calaña de Iñaki Oyarzábal. En tanto mucha gente preparada sigue desfilando en el INEM con la cierta sensación de que los inservibles son los empleados. El paradigma Oyarzábal rinde culto al inútil empleado. Su cese sería un ejercicio de coherencia y justicia.

 Mucho ha de cambiar en el Partido Popular para que se le tome en serio una gestión de gobierno que da la espalda al sentido común más vital que es el de los electores que se decepcionan indefectiblemente ante indeseables de la baja talla de este secretario de Justicia, Derecho y Libertades del PP, ni más ni menos… y así nos va todavía, claro.

 

 

UNETE



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