Subvenciones, ni una más

Me sorprendió gratamente escuchar al vicepresidente de la CEOE y presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández, decir que los empresarios están dispuestos a renunciar a las subvenciones. "Las patronales y los sindicatos deben financiarse con las cuotas de sus socios” vino a decir en su intervención. Ante esta buena predisposición de los empresarios a prescindir del chollo subvencionado y de acuerdo con el agobiante estruje a nuestras sufridas economías, Rajoy no debería de esperar ni un minuto más para adoptar esas medidas, populares o impopulares, para anular las generosas subvenciones a sindicatos, patronales, partidos y resto de agraciados con excelsas y millonarias mamandurrias.

 

. "Las patronales y los sindicatos deben financiarse con las cuotas de sus socios” vino a decir en su intervención. Ante esta buena predisposición de los empresarios a prescindir del chollo subvencionado y de acuerdo con el agobiante estruje a nuestras sufridas economías, Rajoy no debería de esperar ni un minuto más para adoptar esas medidas, populares o impopulares, para anular las generosas subvenciones a sindicatos, patronales, partidos y resto de agraciados con excelsas y millonarias mamandurrias.

 Precisamente ahora, al inicio de la legislatura, es el momento oportuno para que el nuevo Gobierno administre bien los tiempo y decida con firmeza y valentía la anulación total de subvenciones. Nada del 20 por ciento. La medida, lógicamente, será protestada y embestida por los afectados, pero es igual. Seguro que los voceros más estridentes serán los sindicatos, receptores de generosas subvenciones, cursos formativos, y demás canonjías, pero es igual, las algaradas callejeras y las huelgas, como la anunciada por la reforma, las montarán igual.

Como pide el gran mundo del sentido común, nadie quiere que los sindicatos desaparezcan. Su función es necesaria. Pero para ser más libres e independientes, deben de financiarse con sus propios recursos, con las cuotas de los afiliados. Y pueden hacerlo sin mordisquear los impuestos de los trabajadores ni dar bocados a los Eres. Además de las cuotas de los afiliados, como se sabe y ha publicado ABC, mantienen diversas estructuras mercantiles, limitadas y anónimas, que les proporcionan suculentos beneficios anuales, superiores a los 10 millones de euros, que garantizan su financiación.

Además los sindicatos, junto a partidos y patronal, no pagan el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), dado que las haciendas locales también los han declarado exentos del pago de ese impuesto. Mientras a los contribuyentes se nos grava a tipos cada vez más elevados por nuestras modestas inversiones, los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales y el resto de entidades sin fin de lucro declaradas de utilidad pública están exentos en su totalidad del pago del impuesto sobre las rentas de capital.

Y es que resulta que aquí, en España, somos un poco pardillos para muchas cosas, sobre todo para despilfarrar dineros públicos. Los suizos no quieren más vacaciones, lo han decidido en referéndum, pero mientras los sindicatos españoles nos convocan a un día forzado de fiesta a costa de nuestro bolsillo. La duda, ¿los liberados sindicales dejarán de cobrar el día de la huelga lo mismo que los trabajadores? Más bien creo que no, pero igual pienso mal.

Eliminar subvenciones es, con seguridad, el recorte más directo y positivo que se puede aplicar para la recuperación económica. 

UNETE



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