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La intromision que fue mas alla de la cortesia diplomatica


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08/03/2012

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Confesiones.


 

La reciente estancia del Vicepresidente Norteamericano Joe Biden en nuestro país, no tendría por principio de cuentas que considerarse como siempre sucede en estos casos como anecdótica, porque tratándose este de un Vicepresidente que por un acuerdo atípico del mandatario Estadounidense, Barack Obama, desempeña funciones ejecutivas que sobrepasan el escenario del ornato y el ambiente diplomático, y la combinación de los factores en el desarrollo de su agenda de más menos veinticuatro horas en México, tanto como el momento político que se vive en ambas naciones, no puede entenderse esta presencia sin el planteamiento de que su viaje obedecía a intereses relacionados con los procesos electorales para elegir Presidente en ambos países, por encima de cualquier otro tema y eso la coloca en otra dimensión, que naturalmente sobrepasa los límites de lo normal y tiene por supuesto lecturas dignas de la reflexión.

De hecho el planteamiento de la gira, de inicio y por sí mismo no pretendió nunca cobijarse en algún pretexto, Biden vino a realizarles una especie de examen a nuestros candidatos presidenciales y por la magnitud de su investidura, eso no podía pasar desapercibido como tal.

Primero porque el Vicepresidente Biden, ocupa una posición de mucha influencia en el Gobierno de su país, que como apuntábamos no se limita solamente al precepto constitucional de suplir una eventual ausencia del titular del Poder Ejecutivo, Biden forma parte del llamado círculo rojo de las decisiones, independientemente del cargo que ocupa.

Bajo esa perspectiva la gira de trabajo para entrevistarse con los candidatos presidenciales, precisamente cuando en su propio país está en marcha también el proceso correspondiente, que además se antoja será bastante competido y no garantiza la reelección de Obama por descontado, necesariamente debió tener objetivos específicos, sobre todo si se considera que esas reuniones fueron la parte medular de su visita.

Por supuesto que la tertulia, porque realmente eso fue lo que aconteció en el encuentro con el Presidente Felipe Calderón, antes que otra cosa era obligada, no solo por el estricto cumplimiento del protocolo diplomático, también porque es impensable que en una perspectiva de tipo oficial, al menos para cubrir las apariencias y la parte mediática, no se abordara el tema de la inseguridad y del consecuente combate a la delincuencia organizada, en este caso atendiendo principalmente el tema de la venta de armas, en el tradicional cruce de declaraciones de compromisos y buenas intenciones, que como hemos visto normalmente se quedan solo en eso.

Evidentemente tanto la reunión con el Presidente Calderón en los Pinos y la visita a la basílica de Guadalupe, Biden es un ferviente católico devoto de la Virgen, son los aspectos que se circunscriben al aspecto anecdótico que referíamos al principio de la reflexión, el primero por formato y casi de relleno y el segundo más orientado a una situación de corte personal, la parte esencial correspondió a las platicas con los candidatos presidenciales.

Ahora bien, estas reuniones privadas obedecen al motivo principal y eso quedo de manifiesto, por el interés de conocer la personalidad de cada uno de los candidatos en competencia, pero sobre todo para juzgarlos y evaluarlos desde una óptica que naturalmente dista mucho de una visión local, una investigación en campo encargada a quien realmente es en funciones el segundo de a bordo del Gobierno Estadounidense, porque alguno de los candidatos presidenciales finalmente terminara por ser su contraparte este mismo año y la relación bilateral dependerá mucho en lo subsecuente de la postura de quien resulte vencedor en los comicios.

La intimidad de las reuniones, por cortas que estas hayan sido, seguramente le dio al Vicepresidente Biden un panorama muy certero para contrastarlo con la información que conforma el expediente personal de cada uno de los aspirantes, porque el encuentro cara a cara, permite percibir actitudes y reacciones que no se reportan en la semblanza escrita, parte de una averiguación exploratoria profunda, que de alguna manera puede parecer poco sutil si lo contextualizamos como un método para investigarlos, analizarlos y aprobarlos, porque si partimos de la base de que la ronda de reuniones no atenta contra ningún precepto diplomático, tampoco se planteo para construir consensos o compromisos, en la práctica real en contraste, la visita tiene implicaciones que sobrepasan la cortesía política, se entiende como un mensaje contundente de la postura imperialista Norteamericana en función de un proceso eminentemente local, en el cual no tendrían más que remitirse a ser simples espectadores.

Esto confirma la importancia que tiene para el Gobierno de los Estados Unidos la sucesión presidencial mexicana, incluso el efecto que esta puede llegar a tener en la carrera presidencial Norteamericana, por ello la relevancia de la visita y de las entrevistas, sin perder de vista la coyuntura de la intromisión manifiesta que significa.

El informe del resultado de las tres reuniones invariablemente deberá ir acompañado de la recomendación de Biden a Obama, al respecto de cuál de los tres, Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto o Josefina Vázquez Mota, en orden estrictamente alfabético, después de lo que vio y escucho, es el que más conviene a la Casa Blanca, porque a eso obedeció su estancia en México.

Sin embargo lo que no sabremos al menos al principio y de manera evidente, es lo que el Gobierno Norteamericano, una vez tomada la decisión de su inclinación y preferencia, hará para favorecer el triunfo de quien a su criterio sea el candidato con el perfil más adecuado a sus intereses, porque definitivamente algo harán al respecto, incluso podemos imaginar algunas estrategias tradicionales, conforme a la permanente política intervencionista de los americanos en el continente, el precepto fundamental de la doctrina Monroe.

Si bien es cierto que en estos tiempos ya no se puede inferir por definición que la intromisión que los Estadounidenses, con todo su poderío y recursos, pudieran tener en nuestros procesos electorales, sea sencilla y mucho menos efectiva, lo que no podemos poner en tela de juicio es que por eso no lo vayan a intentar y el hecho contundente, que al final de cuentas es la parte más importante de la historia, que no puede considerarse circunstancial, que el Vicepresidente Norteamericano venga a examinar y palomear a los candidatos presidenciales, peor aun que mediante su personal criterio,  investigación y análisis, venga a determinar y escoger cual es el que más conviene a los intereses de su país.

Porque si con ello se expresa su falta de sensibilidad para llevar a cabo este tipo de comportamiento, menos la tendrán para tratar de intervenir, cualquiera que fuera la forma y alcance, en el proceso electoral mismo.

Lamentablemente en su gran mayoría, los análisis de los expertos en política internacional en relación a la visita se orientaron mas al relato intrascendente, a ponderar la importancia de la relación bilateral, sin tomar en cuenta que, la sola presencia de Biden y a lo que abiertamente vino, implica el establecimiento de una suerte de necesaria aprobación de su parte, bajo el concepto de una paternidad regional, que no hace más que colocarnos en un papel de sumisión tan injusto como ofensivo y eso es lo que realmente debería preocuparnos.

Porque lo que el Vicepresidente Biden a nombre de su Gobierno hizo en su visita a México, en resumen no es más que señalarnos que los Norteamericanos nos siguen observando cómo los vecinos del patio trasero, y que nosotros necesitamos de su beneplácito para tomar nuestras propias decisiones, un mensaje encriptado, poco sutil, mediante el cual lo que se establece es la supremacía que los Norteamericanos quieren seguir imponiéndonos en todos los terrenos.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall

 



Etiquetas:   Política

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