SE NECESITA MÁS FAMILIA Y MÁS ESCUELA QUE NUNCA.

Todos los días, vemos la aparición de nuevos dispositivos electrónicos que mejoran tecnológicamente, aumentando su eficiencia para atraparnos y engancharnos en función de que nos la pasemos usándolos de una manera compulsiva. Esa manera que impide parar. A esas “virtudes” tecnológicas se suman las empresas prestadoras del servicio telefónico celular, para implementar estrategias de venta de paquetes de servicios donde se venden más tres mil mensajes de texto a gastar en solo tres días –para mencionar el más manipulador-. Con lo que se busca que, con este servicio o “paquete”, de los cientos y cientos de mensajes enviados a otros destinos, se obtengan respuestas similares en cantidad para que se incremente la venta del servicio lo más masivamente posible.

 

. Esa manera que impide parar. A esas “virtudes” tecnológicas se suman las empresas prestadoras del servicio telefónico celular, para implementar estrategias de venta de paquetes de servicios donde se venden más tres mil mensajes de texto a gastar en solo tres días –para mencionar el más manipulador-. Con lo que se busca que, con este servicio o “paquete”, de los cientos y cientos de mensajes enviados a otros destinos, se obtengan respuestas similares en cantidad para que se incremente la venta del servicio lo más masivamente posible.

En realidad lo que se pretende de cada objeto y cada servicio que se comercializa, es que se produzca en todos nosotros una adicción similar a la  producida por cualquiera de las drogas más adictivas. Esas que una vez consumidas provocan que sus consumidores se enganchen de tal manera, que fuertemente motivados, lleguen hasta delinquir, arriesgando su propia vida y la de los demás, además de su libertad, con tal de hacerse con una nueva dosis que le impida tener que soportar el síndrome de abstinencia.

Los niños y los más jóvenes son los que, fundamentalmente, caen en las redes del consumo exacerbado por distintas razones que exceden el marco de esta nota. Por lo que necesitan, hoy más que nunca, la protección vigilante de las instituciones que siempre apostarán a que ellos tengan un desempeño exitoso y saludable a lo largo de la vida. Fundamentalmente porque son la familia y el Estado los llamados a hacerse cargo de las personas cuando se hacen daño por equivocarse.

Es por esta razón, que ante la actitud desmesuradamente inescrupulosa de los agentes económicos creadores de objetos tecnológicos y de servicios también tecnológicos, además de los otros objetos, servicios y consumos que existen en el mercado, que ponen en serio riesgo: la salud, la vida y el futuro desempeño productivo de los individuos jóvenes en la sociedad. Que se hace prioritario, que ambas instituciones redoblen sus esfuerzos multiplicando las acciones virtuosas que contrarresten los ofrecimientos de la sociedad de consumo. Esa sociedad que solo le interesa vender, sin reparar en los costos y las consecuencias que sus productos traerán a sus consumidores.

Por supuesto que la necesidad de más familia y más escuela que la situación está demandando se refiere a una familia y a una escuela que se esfuerce por lograr desarrollar los anticuerpos que los niños y los jóvenes necesitan para sobrevivir sin enfermarse durante su existencia y para que posteriormente aporten a la evolución y al mejoramiento de la sociedad en la que está insertos. No me estoy refiriendo a aquellas familias y aquellos docentes que dejan de cumplir su rol con tal de congraciarse, comportándose como pares de sus hijos y de sus alumnos.

Eugenio García

http://garenioblog.blogspot.com

 

 

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