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A veces no puedo evitar sentirme como el niño que comienza su caminar...


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26/02/2012

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Como el niño pequeño en sus primeros pasos.


Sus piernas temblorosas a duras penas sujetan su propio peso y su caminar es vacilante.

 

Su diminuta y frágil mano está tiernamente sujeta por su madre que le infunde voluntad y fuerzas para caminar por sí solo.

 

Casi sin darse cuenta el pequeño camina solo y cada vez que se tambalea mira hacia atrás buscando esa mano amiga, la mirada que tanta confianza le infunde.

 

 

Es inevitable caer al suelo tarde o temprano y el llanto  no tarda en hacer presencia de acto, pero las lagrimas son efímeras, pues una sonrisa amiga da luz e ilumina de nuevo el caminar de ese niño pequeño y vuelve a ser levantado por una mano sabia.

 

Cuantas manos amables dejamos atrás.

Cuantos recuerdos de quienes en otro tiempo nos regalaba su sonrisa cómplice, llena de esperanza y sabiduría.

 

 

Pasa el tiempo y no puedo evitar sentirme como ese niño pequeño que un día fui. En los momentos más complicados sigo mirando atrás, en busca de esa mano amiga que me sostuvo, pero la mirada ahora  está llena de matices. Consciente de que en la vida pocas cosas son perennes  más que la propia muerte.

 

En muchas ocasiones me invade la nostalgia y añoro las personas que me brindaron tantos  buenos momentos. Sé que hay seres queridos a los que ya no los podré volver abrazar y decirles cuanto les quiero. Pero he aquí la vida, pues nos enseña que debemos mirar atrás para sonreír y agradecer todos los buenos momentos vividos.

 

Fuimos aprendices, somos buenos alumnos y algún día seremos los maestros que impartan una lección...

 

 

"Sujetaré tu mano a sabiendas que algún día seré en tu vida un bonito recuerdo.

Deseo que la fuerza de mi madurez se convierta en tu fuerza para tu nuevo caminar.

Que inicies tu camino prendado de la ilusión con la que yo viajo junto a ti.

Pues ahora sé que todo mi recorrido siempre mereció la pena pues tengo la satisfacción de sujetarte entre mis brazos.

Sé fuerte  y levántate por todo lo que te queda por vivir.

Sueña conmigo cuando te sientas afligido y no olvides jamás sonreír.

Valora cada momento bueno y deja que los recuerdos sean solo eso... buenos recuerdos"

 

Porque todos fuimos niños, porque jamás olvidemos regalar nuestra sonrisa ;)



http://nudosderealidades.blogspot.com/ 

 

Un abrazo.

 

Leonardo Garre Pérez.

 



Etiquetas:   Reflexión

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